Carlos V contra el imperio otomano

La lucha de Carlos V contra el imperio otomano fue un duro enfrentamiento que no acabó con buenos resultados para el emperador. La lucha contra el infiel era una prioridad para el rey de España, pero las distintas luchas que tenía en Europa le impidieron poner todos los recursos disponibles para la defensa del Mediterráneo. La labor iniciada por su abuelo el rey Fernando el Católico no tendría continuidad en él debido a las luchas contra Francia y los príncipes protestantes alemanes. Por otro lado, también tendrá que frenar la expansión turca por Europa central, viendo amenazada incluso Viena, capital de Austria y una de las más preciadas posesiones de los Habsburgo.

El imperio otomano

El imperio otomano había conquistado en 1453 Constantinopla, el último reducto del Imperio Romano. Fue un golpe para la Cristiandad, ya que veía como el enemigo musulmán entraba en Europa por Oriente. La conquista era un golpe de prestigio para las turcos, que veían como sus territorios se ampliaban, conquistando Grecia, Bulgaria, Albania, Serbia y Bosnia y Herzegovina. El mar Negro era un lago otomano y las repúblicas italianas de Venecia y Génova iban perdiendo posesiones en el Mediterráneo Oriental, claves para su comercio con Oriente. Con la llegada como sultán de Solimán el Magnífico en 1520 se llega a la culminación de su proceso de expansión y al momento máximo del poderío turco en esta época. Una época donde coincidió con el emperador Carlos V y su hermano Fernando de Austria, contra quienes se enfrentó en diversas ocasiones.

La ofensiva otomana en el centro de Europa

La batalla de Mohács

En 1521 los turcos toman Belgrado, tras lo cual realizarán incursiones de saqueo en Hungría. En 1526 Solimán el Magnífico decide iniciar un gran ataque contra Hungría, donde derrotará a los húngaros en la batalla de Mohács. En esta batalla, acaecida el 29 de agosto de 1526, consigue una gran victoria, derrotando y dando muerte a Luis II de Hungría y de Bohemia gracias, sobre todo, a la artillería turca, que destroza a la caballería húngara. Esta victoria abría el camino a Solimán hacia el corazón de Europa. Días más tarde los otomanos llegan a la capital de Hungría, Buda, la cual toman. El emperador Carlos V observaba como los turcos amenazaban a las puertas de sus territorios austriacos.

La sucesión de Hungría

Por otro lado, la muerte de Luis II de Hungría sin herederos dejaba abierta la sucesión de Bohemia y Hungría. Carlos V, comprendiendo que no podía estar en todos los frentes, delegó en Fernando y le eligió rey de Bohemia y Hungría, ya que Fernando estaba casado con Ana de Bohemia y Hungría, hermana del difunto Luis II. Pero en Hungría la Dieta prefiere elegir a Juan Zapolya, voivoda de Transilvania. Juan Zapolya se aliará con Solimán, apoderándose de gran parte de Hungría y convirtiendo a Transilvania un territorio vasallo de Turquía. Pero no consiguió convertirse en rey.

Fernando de Austria era legítimamente el rey de Hungría, teniendo voto en el Colegio electoral del Sacro Imperio Romano Germánico que elegía al emperador. A pesar de que Hungría había perdido gran parte de su territorio, Fernando añadía las posesiones húngaras que conservaba a las posesiones austriacas que había recibido de su hermano Carlos V en 1522, uniendo las casas de Austria y Hungría, situación que perdurará hasta el siglo XX. Pero en el plazo inmediato tenía una ardua tarea por delante debido a la amenaza turca y al problema de los príncipes protestantes.

El sitio de Viena

El emperador Carlos V intentó realizar una expedición para echar a los turcos de Hungría, pero no obtenía apoyo financiero desde España, para quienes los asuntos imperiales del centro de Europa no debían ser resueltos desde allí.

En 1529 los otomanos lanzan un nuevo ataque en Europa Central, recuperando Buda y sitiando Viena, la capital de Austria. Mientras tanto, la caballería turca realizaba incursiones dentro del Sacro Imperio, causando miedo entre la población. Pero Fernando, gracias a la colaboración de los príncipes alemanes, consigue rechazar el ataque otomano a Viena. La situación se había vuelto comprometida, por lo que Carlos V tendrá que tomar el mando de las acciones.

La defensa del Danubio

En 1532 Solimán realiza una nueva ofensiva. Sin embargo, el emperador consigue organizar un ejército en Alemania, en los cuales habrían grandes generales como Antonio de Leyva y el marqués de Vasto, para ayudar al archiduque de Austria a rechazar el ataque turco.

El ejército imperial consigue rechazar a los turcos antes de que llegara el invierno de 1532, que se tienen que retirar a Buda de forma definitiva. No volverán a invadir Austria, aunque en los años siguientes seguirían sus pequeñas incursiones en Austria y Hungría, de cuya defensa se encargaría Fernando de Austria.

Esta defensa enfrentaría a los dos hermanos. Mientras Fernando pretendía defender y recuperar las tierras perdidas en Hungría, el emperador Carlos V solamente se comprometía a defender las posesiones heredadas en Austria. Aunque realmente, el emperador no podía abarcar todos los frentes abiertos en Europa occidental, con los conflictos abiertos contra Francia y los príncipes protestantes alemanes, que se habían unido en la Liga de Esmalcalda. No obstante, el emperador no abandonó a su hermano y durante la década de los 30 se enviaron tropas españolas para ayudar a la defensa de Hungría. Además de ello, se edificarán fortificaciones a lo largo de la frontera de Hungría y se estableció una flota en el Danubio medio, lo cual dará sus frutos

Mientras se defendía Hungría, los otomanos invadieron Moldavia en el Este. Ya en el año 1541 los otomanos volvieron a tomar Buda y Pest durante otra expedición a Hungría. Sin embargo, Solimán el Magnífico no conseguiría de nuevo abrirse paso hacia Viena. Agotados los turcos y los Habsburgos, en noviembre de 1545 firmaron una tregua temporal, que se rompería años más tarde.

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Figura 1. El sitio de Viena de 1529. Autor: Pieter Snayers. Fuente: Wikimedia Commons

La batalla en el Mediterráneo

La conquista de Rodas

En 1522, mientras que en Europa habían conquistado  Belgrado, toman los turcos la fortaleza de Rodas en el mar Mediterráneo, sede de los caballeros de San Juan de Jerusalén (también llamados Caballeros Hospitalarios) y llave del Mediterráneo oriental. Estos caballeros se refugiaron en Malta, con la colaboración de Carlos V, ya que entonces pertenecía esta isla a la Corona de Aragón. Mientras tanto, la conquistada Rodas serviría como base de operaciones de los turcos contra Carlos V.

Barbarroja

Solimán el Magnífico contará con la inestimable ayuda en el mar Mediterráneo de Barbarroja, llamado Jeireddín, cristiano renegado convertido en corsario al servicio del turco.  Barbarroja establecería su base principal en Argel, en el Mediterráneo occidental, próximo a las posesiones españolas, donde los piratas de Berbería se habían puesto bajo las órdenes del sultán Solimán desde 1518.

La alianza con los genoveses

En 1529, uno de los capitanes de Barbarroja realizó una operación de saqueo en la costa de Valencia, con la que obtuvo numerosos prisioneros españoles. Mientras tanto, la piratería hacía estragos en el Mediterráneo occidental, causando problemas a los comerciantes españoles e italianos. Carlos V veía impotente como no podía aportar más recursos para construir una flota poderosa en el Mediterráneo debido a sus otros problemas en la Europa continental. No obstante, la alianza a partir de 1528 con la república genovesa, con una fuerte armada encabezada por Andrea Doria, alivió un poco los problemas españoles.

En 1532 el mismo Andrea Doria encabeza una poderosa flota hacia el Mediterráneo Oriental. En el golfo de Corinto ocupa Patrás en 1532 y en el Peloponeso Corón en 1533. Sin embargo, la ocupación de ambas plazas fue solamente temporal, aunque sirvió como maniobra de distracción de los ataques turcos tanto en el mar como en el Danubio.

Las luchas por Túnez

Como consecuencia de esta expedición Solimán nombró a Barbarroja comandante en jefe de la flota turca, que enseguida emprendió acciones militares. En agosto de 1534 consigue conquistar Túnez, expulsando de aquí a Muley Hassan, aliado de España. Al mismo tiempo, el imperio otomano consigue una alianza con Francia, enemiga de España. El peligro acechaba y el emperador tenía que hacer un nuevo esfuerzo.

En 1535 el poderío turco era mayor respecto el inicio de su reinado. La conquista de Túnez acercaba a los turcos a sus posesiones en el sur de Italia. Necesitaba recuperar Túnez, por lo que ese año decide atacar la ciudad. La oportunidad del ataque se dio tras la firma con la paz con Francia en 1535 y tras conseguir financiación mediante subsidio extraordinario en Castilla y mediante remesas americanas.

Organizó una expedición militar reuniendo un gran ejército, compuesto en mayoría por españoles, pero también por otras potencias como Portugal, el Papado y la Orden de Malta.  La dirección de la flota recaería en Andrea Doria y Álvaro de Bazán. La expedición militar partió de Barcelona y en junio recupera La Goleta tras una dura lucha, en la que el mismo Carlos V estaba al frente de la expedición. Finalmente, el 21 de julio de 1535 consiguen conquistar Túnez. Carlos V consigue un enorme botín, consigue recuperar esclavos cristianos y restablece a Muley Hassan en el trono, pero Barbarroja consigue escapar, refugiándose en Argel y continuando la lucha desde allí. En La Goleta se instala una guarnición española.

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Figura 2. Batalla de Túnez de 1535. Victoria de Carlos V contra el imperio otomano Autor: Frans Hogenberg. Fuente: Wikimedia Commons

Las luchas en el Mediterráneo

Carlos V había conseguido un importante triunfo con la recuperación de Túnez. No obstante, el emperador no disponía de una fuerza naval suficiente para echar a los piratas berberiscos y a los turcos del Mediterráneo Occidental. Como consecuencia, las expediciones de piratas en las costas españolas continuaron, organizando razzias en Valencia, Baleares y el sur de Italia entre los años 1536 y 1537. El emperador no podía poner fuerzas y dinero debido a su lucha contra Francia.

Pero todo cambió en 1538, cuando firma con Francia la Tregua de Niza. La paz le permitió organizar una alianza con el Papado y Venecia contra el imperio otomano, que sería una precursora para la Liga Santa que obtendría una gran victoria décadas más tarde en Lepanto en 1571, ya con Felipe II como rey de España. Pero la alianza obtiene una dura derrota en la fortaleza de Prevesa en septiembre de 1538. Como consecuencia, Venecia  acabará dejando esa alianza en 1540, cuando firma la paz con los turcos, que garantizaba el comercio veneciano en Oriente, aunque Venecia tenía que abandonar sus últimas posesiones en el archipiélago del Egeo y en Morea.

La campaña de Argel

Sin la flota veneciana el emperador Carlos V lo tenía muy difícil para luchar en el Mediterráneo Oriental. Por este motivo centró su esfuerzo en recuperar Argel, sede de las operaciones de Barbarroja. En 1541 el propio emperador dirigió una expedición hacia Argel con el objetivo de conquistarla. En esta expedición se encontraba incluso Hernán Cortés, conquistador de México. En octubre de 1541 la flota española llega a Árgel. Pero la ciudad resiste el asedio y una tempestad dispersa la flota, haciendo perder 150 barcos a la flota imperial. Carlos V consiguió desembarcar y atacar Argel, aunque las enormes pérdidas obligaron a interrumpir el asalto a la ciudad y a volver a sus territorios.

La pérdida de posesiones en el Mediterráneo

La campaña había sido un total fracaso. Fue una de las peores derrotas de España durante su reinado. A partir de entonces la situación en el Mediterráneo se agravará. en 1542 se inicia una nueva guerra contra los franceses, los cuales firman una nueva alianza con los turcos contra España. Esta alianza se patentó en la colaboración de las flotas turcas y francesas en el asedio de Niza, lo que escandalizó a la Cristiandad. Escándalo que no minoró tras pasar los turcos, con cargamento de esclavos cristianos incluido, el invierno de 1544 en la localidad francesa de Toulon.

En 1546 fallece Barbarroja, siendo sustituido por Dragut, pirata que centrará sus expediciones en el norte de África. En agosto de 1551, cuarenta años después de la conquista española en tiempos de Fernando el Católico, Trípoli es atacada y conquistada por los turcos. A continuación se fueron perdiendo distintas plazas norteafricanas como Peñón de los Vélez en 1554 y Bujía en 1555. Se perdían posesiones estratégicas conquistadas con esfuerzo por Fernando el Católico. Pero el reinado de Carlos V acababa y llegaba su hijo Felipe II.

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Figura 3. Francisco I y Solimán el Magnífico. Autor: Tiziano. Fuente: Wikimmedia Commons

Conclusión: el fracaso de Carlos V contra el imperio otomano

La guerra de Carlos V contra el imperio otomano no tuvo resultados positivos para el emperador. En Europa Central no consiguió que su hermano Fernando, que se convierte en rey de Hungría, consiga recuperar los territorios conquistados por los otomanos en la primera mitad del siglo XVI. En el Mediterráneo no solamente no consiguió recuperar territorio, sino que perdió posesiones estratégicas. Solamente los problemas de los turcos con Persia y la lejanía con España aliviaron la presión otomana sobre España.

Los piratas berberiscos, aliados del imperio otomano, amenazaban la seguridad del Mediterráneo occidental, amenazando el comercio entre España e Italia y realizando razzias en las costas levantinas. La conquista de Córcega por parte de Francia en 1556 no ayudó tampoco a que hubiera una comunicación segura entre los territorios españoles de la Península Ibérica e Italia.

Carlos V, cuyo sueño era incluso la recuperación de la perdida Constantinopla por manos cristianas encabezadas por el emperador del Sacro Imperio romano Germánico, no consiguió la pacificación en el Mediterráneo. Las distintas luchas en Europa, la falta de financiación y la falta de una flota naval poderosa en el Mediterráneo impidieron al emperador cumplir sus objetivos. Tendrá que ser su hijo Felipe II quien tome la iniciativa para frenar la expansión del turco en el Mediterráneo.

La lucha de Carlos V contra el imperio otomano también despertaría un recelo en la sociedad española cristiana contra los moriscos que vivían en el antiguo Reino de Granada. Los cristianos creían que los moriscos eran un enemigo interno que podía aliarse con el imperio otomano. Fruto de estas tensiones se producirá la insurrección de las Alpujarras en 1568, que llevaría a una guerra interna en esta región durante 3 años. Tras esta rebelión el problema morisco no mejoró y solamente se solucionará con la expulsión de los moriscos de España en 1609.

Bibliografía

Si quieres ampliar tus conocimientos sobre este tema, puedes consultar los siguientes libros. El enlace de cada libro da a Amazon, lo que te permitiría su compra en caso de que lo desees. Y no olvides que en la entrada Libros sobre Carlos V hice una breve reseña sobre las biografías más interesantes de Carlos V.

Fernández Álvarez, M. Carlos V. Un hombre para Europa. Editorial Austrial. 2010

Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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