El compromiso del artista con la realidad

Durante el siglo XX existirá un amplio debate al respecto del arte y de la realidad que acontece en el mundo. Este debate tiene relación con los cambios sociales y políticos que existieron a lo largo de este siglo pasado y ayudan a una mejor comprensión de la historia contemporánea. Porque estos debates van a la par de hechos como la Segunda Guerra Mundial, el comunismo o los hechos posteriores al mayo del 68. Unos debates que se acercan más al terreno filosófico que al terreno artístico, pero que bien entendidos acercan al estudiante de la historia a esa historia total que es objeto de esta página, La Crisis de la Historia.

Clement Greenberg: La autonomía del arte

El debate al respecto de la narrativa formalista del arte durante el siglo XX se inició con Clement Greenberg, influyente crítico de arte estadounidense muy relacionado con el movimiento abstracto en los Estados Unidos. En este debate se discutía acerca de la autonomía del arte (un arte independiente) o un arte comprometido con la realidad de los acontecimientos del mundo.

En la década de los años 30 Europa es un polvorín a punto de estallar. La Segunda Guerra Mundial está al caer. Los totalitarismos se hacen fuertes en Europa. Y el centro de gravedad económico y político mundial se irá trasladando hacia EEUU. El arte no será una excepción y Nueva York se convertirá en nuevo centro artístico mundial. Una vez en EEUU, se intenta construir un discurso para justificar ese traslado del arte y para tener una voz propia en el mundo. Allí es donde surgirá la voz del crítico de arte Greenberg.

Greenberg defenderá la autonomía del arte, ajeno a la realidad y al mundo político. Un arte hecho solamente para los sentidos. Un arte recluído en sí mismo, sin pretender ir más allá de su terreno. Eso significa que quede fuera de la política, la denuncia social,…

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Figura 1. Fotografía de Clement Greenberg. Fotografía de Arnold Newman.1972. Fuente: Wikipedia

Greenberg construirá su narrativa a partir de una evolución cronológica del arte . Porque todo discurso (o narrativa) necesita una mitología anterior para justificar su situación actual y darle más consistencia y credibilidad. Así, Greenberg hizo referencia a Ingres, a los impresionistas o a algunas vanguardias de inicios del siglo XX.

A partir de todo esta justificación histórica del arte autónomo, Greenberg defendió su narrativa. Y así, en los años 40 el artista Jason Pollock vino a confirmar su discurso. Su arte abstracto y su forma de trabajar corroboró las tesis realizadas por Greenberg. El expresionismo abstracto vino a ser la expresión artística de la narrativa formal de Greenberg. Un arte, una pintura, hecha solamente con forma. Un arte ajeno a la realidad. Pero en la narrativa del crítico norteamericano habían lagunas y puntos de fuga…

Lagunas y puntos de fuga: el Posmodernismo

La Segunda Guerra Mundial supuso un golpe a la realidad histórica sobre una evolución histórica del progreso. Tal y como dijo Adorno, Auschwitz era el punto tras el cual difícilmente podía existir la poesía. El posmodernismo supuso volver la mirada hacia el modernismo, pero de forma crítica. Ya no valía la autocomplaciencia. Tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial ya no podía haberla.

Pero el posmodernismo no fue una evolución cronológica del modernismo. Las guerras mundiales habían acabado con el progreso temporal de la humanidad, según algunos filósofos, entre ellos Adorno. El posmodernismo viviría dentro de lo moderno. Y de esta forma lo criticaría desde dentro. Se dejaría de preguntar “¿qué es el modernismo?” para preguntarse “¿quién es el modernismo?”. Porque si detrás de Auschwitz habían personas que lo ordenaron, detras del arte también habrían personas, habría un “quién”. Por tanto, el arte no sería ajeno a esa realidad del mundo.

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Figura 2. Alambradas en el campo de concentración de Auschwitz. 2002. Fuente: Wikimedia Commons

Dentro de esa crítica posmodernista surgirán figuras como Rosalind Krauss o Jean Clair. R. Krauss incidirá más en el inconsciente óptico, en un ojo diferente al de la simple forma (que defendía Greenberg). Pero destacará Jean Clair, ya que incidirá más en la responsabilidad del artista frente al discurso autonomista de Greenberg. Frente a la autonomía del arte, Clair reclamará la existencia de una responsabilidad por parte del creador de la obra de arte.

La Responsabilidad del Artista. Jean Clair.

En primer lugar, Jean Clair hablará del furor melancholicus“. Es decir, ¿por qué el artista hace arte?. Jean Clair expuso que el artista hace surgir su arte a partir de la melancolía. Una melancolía provocada por la incomprensión por parte del artista de la realidad. Una realidad ajena a él, extraña, que orbita a diferentes revoluciones. Esa extraleza provoca una melancolía que es el motor para que el artista cree su obra. En conclusión, el artista no es ajeno a la realidad, no es autónomo, no está aislado, no es irresponsable. Ya no sirve ese discurso autónomo de Greenberg.

De nuevo volvemos a Auschwitz, a la Alemania nazi. Porque el nazismo se sirvió del arte para exaltar su “Imperio de los mil años”. Los nazis sabían que el arte podía ser un elemento importante para expandir su propaganda, para que calara más en la población alemana. Un ejemplo es una pose de Hitler como lider triunfante recordando un cuadro de Durero.  Un III Reich ayudado de un recuerdo de valores pasados, de origen germánico, como las runas que se pudieron ver en lugares como los uniformes de las SS. Ese nazismo que se sirvió del arte fue responsable de millones de muertes en el siglo XX.

Según Jean Clair, durante esa barbarie, el arte, en lugar de ver la realidad, se volvió hacia sí mismo, ajeno a los acontecimientos que sucedían. Un arte donde predominaba el discurso de Greenberg y la abstracción. Pero Clair criticará todo ésto. Según Clair, el arte no debía volverse hacia sí mismo, debía contar la realidad, los sucesos. Un arte donde el artista debía tener un compromiso con la realidad, pasara lo que pasara. La narrativa de Greenberg había ocultado a ese artista comprometido con la realidad para justificar ese traslado del arte a EEUU y el cambio geopolítico mundial.

En el libro “La responsabilidad del artista“, Clair intentó demostrar que los artistas de esa época del siglo XX no fueron ajenos a la realidad. Para ello mostrará ejemplos, no solamente en el campo de la pintura, sino en otros terrenos como la televisión o la fotografía. Y demostró que el siglo XX es el siglo de los realismos, más allá de arte abstracto y de algunas vanguardias. Para Clair, el compromiso del artista con la realidad no desapareció, simplemente fue ocultado por Greenberg para justificar su narrativa y ese cambio geopolítico mundial que iba a favor de EEUU y en detrimento de Europa. El mayo de 1968 corroboró ese compromiso del artista y finiquitaba de alguna manera el discurso justificativo del crítico norteamericano Greenberg.

Surrealismo. El compromiso político. Su relación con el comunismo.

Uno de esos movimientos artísticos “olvidados” por Greenberg en su discurso del arte autónomo y ajeno a la realidad fue el surrealismo. El surrealismo, existente a inicios del siglo XX, estuvo comprometido por la realidad política. El surrealismo pretendía cambiar el mundo desde el arte. Surge de la ideología comunista y de su implantación en Rusia tras la Revolución de Octubre de 1917. Tras ver que en Rusia se podían intentar cambiar las cosas, el surrealismo también lo quiso hacer. Nacido en Francia, el surrealismo realizará una nueva declaración de los derechos del hombre, e incluso tendrá su propio manifiesto. Por tanto, el surrealista se comprometió con la realidad. Es más, era su deber y el objetivo era cambiar el mundo, cambiar la realidad del presente.

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Figura 3: André Breton, líder del nacimiento del surrealismo, en 1924. Fuente: Wikimedia Commons

Conclusión. El compromiso del artista con la realidad

El debate del compromiso del artista del siglo XX con la realidad es importante porque ayuda a comprender mejor la historia reciente de la humanidad. No solamente hay que conocer los hechos políticos, sino también conocer la sociedad, el arte, la filosofía,… de cada época. Cuando se conocen varios aspectos de un determinado periodo histórico se comprende mejor la historia, lo que pasó, los pensamientos de la población, sus inquietudes,…

En esta entrada se ha incidido en el debate que ha habido en el siglo XX sobre si el artista es responsable o no. Es decir, si está comprometido con la realidad política y social, o simplemente se dedica al arte por el arte. En algunos casos, los debates (los discursos y las narrativas) estuvieron influidas por la geopolítica imperante para justificar su discurso. Está el ejemplo de Clement Greenberg. En todos estas defensas de su punto de vista existen unos transfondos políticos y sociales que se comprenden mejor al ofrecer estas otras perspectivas de la historia.

Bibliografía

Aznar Almazán, Yayo. Los discursos del Arte Contemporáneo. Ed. Ramon Aceres. 2011.

Greenberg, Clement. La pintura moderna: y otros ensayos. Ed. Siruela.1994

Clair, Jean. La responsabilidad del artista. Ed. Visor Libros. 2011

Clair, Jean. Malinconia. Ed. A Machado Libros. 1999

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Jose Palanca

La Crisis de la Historia es una revista digital de historia. Se intentará demostrar que no hay una crisis de la historia. Todo lo contrario, existen nuevas visiones de la historia que mejoran la comprensión del pasado de la humanidad y ayudan a entender el presente. Espero que te haya gustado, puntúa el artículo, coméntalo, compártelo en las redes sociales y suscríbete para recibir noticias cuando hayan nuevas publicaciones. Muchas gracias

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