La demografía española en el siglo XVI

La demografía española en el siglo XVI se caracteriza por una expansión demográfica. Se produce un incremento de la población, así como de la economía y de los precios. Frente al retroceso de la población en el siglo XIV, a partir de de la segunda mitad del siglo XV y durante el siglo XVI se produce un notable incremento de la población en España, situación parecida a de gran parte del resto de Europa.

Características de la demografía antigua

En la Edad Moderna nos encontramos en un ciclo demográfico de tipo antiguo. Este ciclo se caracterizaba por elevadas tasas de natalidad y de mortalidad. Como consecuencia existe un crecimiento de la población lento, que se estanca o decrece en determinados momentos o coyunturas.

En la España del siglo XVI la tasa de mortalidad era elevada .Aunque es difícil conocer la tasa de forma exacta se podría decir que la tasa de mortalidad podría rondar entre el 25 y 40 por mil. Las causas de esta elevada mortalidad son variadas, pudiéndose destacar las siguientes: una economía agraria dependiente de las condiciones climáticas que tiene como consecuencia episodios de hambruna; las enfermedades;  la falta de higiene generalizada que favorece la transmisión de enfermedades; una medicina poco desarrollada; la existencia de guerras.

A pesar de esta elevada tasa de mortalidad, la tasa de natalidad también era elevada, oscilando entre el 35 y 45 por mil. La mayor tasa de natalidad frente a la de mortalidad daba como resultado un incremento de la población. Esta es una característica de la demografía antigua. Y en esta situación se encontraba la sociedad española a inicios de la sociedad moderna.

Antecedentes. La demografía española en el siglo XV

Antes de conocer cómo fue la expansión demográfica en el siglo XVI considero que es relevante conocer de dónde se viene, es decir, conocer las características de la demografía española en el siglo XV. De este modo se podrá tener una visión más amplia de lo ocurrido en el siglo XVI.

Tras el descenso demográfico del siglo XIV, causado principalmente por las epidemias de peste que afectaron a toda Europa occidental, en el siglo XV se produce una recuperación demográfica. Esta recuperación será más significativa en la segunda mitad del siglo XV, siendo evidencia de la recuperación de la crisis bajomedieval.

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Figura 1. Danza macabra, que representa la muerte en la Edad Media y Moderna. Autor: Michael Wolgemut. Fuente: Wikimedia Commons

En la Península Ibérica este crecimiento no será uniforme, existiendo diferencias territoriales:

– En la zona cantábrica existían tierras muy pobladas. Existían altas densidades de población, aunque escasamente urbanizadas.

– En Castilla y Andalucía habrá más crecimiento. Aquí hay un proceso de repoblación y de emigración. En Andalucía habían grandes núcleos urbanos, como Sevilla, con aproximadamente 40.000 habitantes, y Granada (con unos 50.000 habitantes). Por otro lado, en Castilla había aproximadamente un total de 4 millones de habitantes, con notable presencia de núcleos urbanos.

– En la Corona de Aragón había un vacío demográfico, con densidad de población baja. Se estima que en el reino de Aragón habían unos 230.000 habitantes, mientras que en Cataluña unos 250.000. En Mallorca hubo una disminución de la población urbana. El Reino de Valencia tenía unos 200.000 habitantes. Barcelona y Valencia eran las ciudades más importantes, siendo ésta última la más poblada de la Corona con aproximadamente 30.000 habitantes.

Hay que tener en cuenta también algunos hechos que provocaron disminuciones en la población, a pesar de una tendencia alcista general. Un hecho fue la expulsión de los judíos en 1492, calculándose que entre 100.000 y 200.000 judíos abandonaron la Península Ibérica. Otro hecho fueron las epidemias, que aparecieron con carácter general en la década de los 80 y que afectaron a parte de la población. Por contra, la conquista del Reino de Granada supuso un aumento de la población de España, agregándose al Reino hispánico unos 300.000 habitantes.

Y en esta situación llegamos al siglo XVI. Con unos 4 millones de habitantes en Castilla y unos 900.000 habitantes en la Corona de Aragón, haciendo un total aproximado de 4,9 millones de habitantes.

La demografía española en el siglo XVI. Características generales

En el siglo XVI se produce una expansión demográfica en España y en Europa. Se produjo un crecimiento de la población y de la economía. Las causas fueron variadas, algunas de las cuales son endógenas de la sociedad europea, aunque también influyó la explotación económica derivada de la conquista americana por los países peninsulares.

En los territorios de la monarquía hispánica los ritmos de crecimiento fueron distintos, ya que cada territorio tendrá sus propias características, como se podrá ver posteriormente. En general, en todos los territorios, la población aumenta notablemente, aunque al final del siglo XVI se sufrirá un retroceso significativo debido a la crisis económica y financiera con la que se entrará en el siglo XVII.

A lo largo de este artículo se intentará explicar qué significa esa explosión demográfica y cómo afectó a los distintos territorios peninsulares. No obstante, según la bibliografía consultada, el estudio de la población humana en el siglo XVI no es fácil, pues hay escasez de censos de población en todo el territorio de la Península Ibérica, de tal modo que dificulta los estudios. Aún así,  diversos autores ofrecen datos de población detallados, posiblemente próximos a la realidad.

La expansión demográfica en el siglo XVI

La evolución de la población a lo largo del siglo XVI no fue lineal, sino que se producirán altibajos, dependiendo de diversos factores.

A inicios del siglo XVI existió una crisis de producción agrícola debida a fenómenos climáticos, lo que repercutió en las cosechas. El culmen fue el hambre que soportó la población en 1507, agravado por una epidemia de peste. La crisis provocó un descenso de la población, así como conflictividad social, como ocurrió en las ciudades de Córdoba y Valencia. Esta crisis finalizó en 1508, cuando se volvieron a obtener buenas cosechas que paliaron el hambre.

Una vez pasada esta pequeña crisis de la primera década la población fue aumentando de forma progresiva, aunque lenta. Hacia el año 1530 la población de los reinos españoles de la Península Ibérica volvían a tener cifras semejantes a la de finales del siglo XV, según indica F. Ruiz Martín.

Será a partir de 1530 cuando se producirá un verdadero incremento poblacional, que no parará hasta 1591. En este año la población en Castilla, el reino con mayor cantidad de población, era de aproximadamente 6.620.000 habitantes, lo que suponía un incremento de la población de aproximadamente 65 % desde el inicio de siglo. Sumando los censos de la Corona de Aragón, Navarra y Vizcaya se obtiene una población aproximada de 8 millones de habitantes, según Pere Molas.

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Figura 2. América, destino de muchos emigrantes españoles en los siglos XVI y XVI. Fuente: Wikimedia Commons

Pero a partir de 1591 la situación cambia. El inicio de la crisis económica, la cual seguirá durante el siglo XVII, la emigración a América, las oleadas de peste atlántica desde los años 1596 a 1600 y otros factores harán descender los índices de población.

Desigualdad de crecimiento: análisis por regiones

Una vez descrito la evolución del incremento de la población, realizaré una descripción por regiones, ya que la expansión demográfica del siglo XVI no afectó de igual forma a todos los territorios peninsulares.

En Castilla el crecimiento se produjo antes en la zona norte, mientras que en Andalucía el crecimiento se produjo de forma más tardía. Lo mismo pasó con la decadencia de la población, ya que las regiones del Norte iniciaron el retroceso demográfico en la década de los 80, mientras que en el Sur el retroceso se producirá ya en el siglo XVII.

Dentro de Castilla, la evolución de la población fue desigual. Mientras que la Meseta Norte perdía habitantes, la Meseta Sur, Murcia y Andalucía incrementaron su número de habitantes, a pesar de los problemas que acaecieron en Granada durante el reinado de Felipe II. Las islas Canarias también incrementaron su población, duplicándose ésta hasta llegar a los 43.000 habitantes aproximadamente.

En la Corona de Aragón el incremento de la población también fue más tardío. En Cataluña el crecimiento poblacional fue lento en la primera mitad de siglo, mientras que en la segunda mitad del siglo XVI creció con fuerza hasta el primer tercio del siglo XVII. Mientras tanto, en Mallorca el crecimiento fue desigual, siendo más acuciante en el campo que en las ciudades. Finalmente, en Valencia el crecimiento también fue mayor en el campo que en las ciudades, estancándose de forma general la población a partir de los años 80.

 El freno a la explosión demográfica

Todo este crecimiento demográfico se produjo a pesar de la existencia de factores que frenaban este proceso, principalmente las guerras, el hambre y las epidemias.

Por un lado, la necesidad de soldados que se necesitaban para librar las guerras de los Austrias Mayores producía que se fuera una población joven, que en muchas ocasiones ya no volvía.

Por otro lado estaban el hambre y la peste. Así, se podría citar la gran hambre castellana de 1544, la peste de 15557 y 1558, que se unió a una carestía de alimentos, la peste de 165 y 1566 que afectó a Castilla y Aragón, la peste de 1580 que afectó a Castilla y Portugal y la peste atlántica de finales de siglo.

Los fenómenos internos

El fenómeno migratorio

Dentro del análisis demográfico de la España del siglo XVI hay que tener en cuenta los fenómenos migratorios, que afectarían principalmente a la distribución de la población peninsular.

De este modo, se podrían considerar diversas cuestiones:

– En la Península Ibérica hubieron movimientos internos de población, sobre todo desde el norte hacia el sur, debido a que allí había una economía más pujante gracias a las ciudades desde las cuales se realizaba el comercia hacia América. A eso se sumaba que las regiones del norte, sobre todo de la zona cantábrica, tenían una mayor densidad de población, emigrando hacia Andalucía, con una densidad de población más baja, a pesar de que disponía de una mayor riqueza. Hubo además movimientos desde el campo hacia la ciudad, así como movimientos estacionales relacionados con el trabajo agrícola estacional.

– La dispersión de los moriscos tras la rebelión de las Alpujarras durante el reinado de Felipe II los llevó hacia otros territorios peninsulares, como Castilla, Aragón y Valencia. Por contra, el reino de Granada quedó despoblado, lo que atrajo a emigrantes, sobre todo del norte de Castilla.

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Figura 3. Deportación de los moriscos de Granada. Autor: Daniel Urrabieta y Vierge. Fuente: Wikimedia Commons

 

– Hubo también una emigración hacia América. Tradicionalmente se ha visto este fenómeno como un factor de disminución de la población, aunque según la bibliografía consultada este fenómeno no habría sido tan notable, afectando solamente a determinadas regiones como Andalucía, Extremadura o País Vasco.

– También hubo una inmigración desde otros países europeos. Hay que pensar que los territorios de la monarquía hispánica en Europa no se restringían solamente a la Península Ibérica, por lo que llegaron muchos inmigrantes de estos, y de otros países, atraídos, sobre todo, por el comercio americano. Vinieron muchos comerciantes y artesanos, que se asentaban principalmente en las ciudades. También vinieron otros trabajadores atraídos por los salarios altos de España, sobre todo del sur de Francia, que se asentarían en Aragón y Cataluña principalmente.

El fenómeno urbano

En este siglo la concentración de la población en las ciudades empezará a ser más relevante que en siglos anteriores. El 25 % de la población de Castilla era urbana, elevada comparada a la situación en el resto de Europa. En Castilla existían ciudades importantes como Madrid, Granada, Sevilla y Toledo, que vieron incrementado notablemente su número de habitantes. Entre éstas destacaba Sevilla, que triplicó su población a lo largo del siglo, debido sobre todo a la atracción que suponía el comercio con las Indias, alcanzando los 100.000 habitantes.

A continuación le seguían ciudades como Toledo y Granada, con aproximadamente 60.000 habitantes cada una. En la Meseta Norte Valladolid alcanzaría los 45.000 habitantes, aunque iría perdiendo relevancia en detrimento de Madrid, que se convertiría con los Austrias en la capital del Reino, lo que repercutiría en su incremento poblacional, pasando de 10.000 a 50.000 habitantes a lo largo del siglo XVI. En el Norte también habían otras ciudades relevantes, como Burgos y Bilbao, aunque ninguna con tanta población como en las ciudades del sur.

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Figura 4. Vista de Valencia en 1563, por Anton van der Wyngaerde. Fuente: Wikimedia Commons

En Aragón Valencia tenía una población elevada, de unos 60.000 habitantes, aunque durante este siglo se vio estancada. Mallorca tenía unos 20.000 habitantes. Mientras tanto, en Cataluña se crecía más en el interior que en litoral debido a la amenaza de piratas berberiscos.

Conclusión

En esta entrada se ha intentado explicar las características de la demografía española en el siglo XVI. Dentro una demografía de tipo antiguo, en el siglo XVI habrá una expansión demográfica que significó un aumento de la población. No obstante, ese incremento de la población no fue homogéneo en todos los territorios peninsulares, existiendo diferencias entre ellas. Además de ello empieza a concentrarse una mayor parte de la población en las ciudades, fruto, sobre todo, de la mejora de la economía. Esta situación de expansión demográfica acabaría a finales del siglo XVI. En este momento hay un punto de inflexión que producirá un descenso de la población a inicios del siglo XVII. Conocer esta expansión demográfica ayuda a comprender la sociedad española del siglo XVI.

Bibliografía

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Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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