El saco de Roma

¿Qué fue el saqueo de Roma? El saqueo de Roma, también llamado en ocasiones el saco de Roma, fue el asalto y posterior saqueo de las tropas imperiales del emperador Carlos V (rey Carlos I de España) en Roma en el año 1527. Este hecho provocó un gran estupor y conmoción en la Cristiandad, ya que Roma era la ciudad sagrada del cristianismo y sede pontificia.  No se producía un saqueo así de la ciudad desde que los sarracenos entraran en Roma en 846, aunque los saqueos de Roma más conocidos son los que se produjeron en el siglo V d.C., en el contexto de las invasiones bárbaras. Como prueba de que este hecho aún se recuerda en la ciudad, en conmemoración a la valentía de la Guardia Suiza durante el saqueo de Roma de 1527, los nuevos miembros de esta guardia oficial del Vaticano prestan juramento el día 6 de mayo, día del saco de Roma.

Antecedentes. Política de Carlos V con el Papado antes del saco de Roma

La dignidad imperial, tal y como la concebía Carlos V, tenía implicaciones religiosas. Teóricamente, desde la Edad Media, el Papa y el Emperador se repartían las tareas: al Papa le correspondería la autoridad religiosa, espiritual, mientras que al emperador le correspondería la autoridad política.

La política llevada por Carlos V, la cruzada contra los turcos, que amenazaban las posesiones españolas del Mediterráneo occidental,  y la convocatoria de un concilio para evitar la quiebra de la unidad religiosa en el Imperio a tenía que contar con la aprobación de los papas. Esta aprobación se dio durante el pontificado de Adriano VI( 1522-1523), antiguo preceptor del emperador.

Pero Adriano falleció en el año 1523 y su sucesor, Clemente VII, un Médicis, no estaba dispuesto a convocar un concilio que menoscabara su autoridad frente al emperador o le diera satisfacción a Lutero. El problema protestante distaba entonces de solucionarse, lo que apartó a Carlos V del nuevo papa. El 5 de junio de 1525 el papa recordó lo que según él eran los derechos del papado.

La Liga de Cognac

Por otro lado,  estaba además la rivalidad francesa contra Francisco I, la cual tenía como escenario más importante Italia. En las guerras hispano-francesas en Italia España había derrotado a Francia en Pavía (1525), siendo apresado el rey francés. Tras el tratado de Madrid (1526) Francisco I fue liberado, pero éste, en lugar de cumplir el tratado, enseguida buscó retomar la lucha contra el emperador. Fruto de ello, el papa Clemente VII, asustado por el creciente poder que alcanzaba Carlos V en Italia, organizó en 1526 la Liga de Cognac

El objetivo de la Liga de Cognac era liberar a Italia de la tutela de Carlos V, restableciendo el equilibrio de poderes entre Francia y España en Italia. La Liga de Cognac estaba formada por el papado, Venecia, Florencia, Milán, y Francia.

La guerra era inminente: en junio de 1526 las tropas de la Liga entraban en Lodi. Como réplica, las tropas imperiales marcharon hacia Lombardía, forzando al duque de Milán a capitular y abandonar Milán en Junio.

A finales del verano de 1526, Hugo de Moncada, apoyado por los Colonna, partidarios de la causa imperial, penetró en Roma al frente de un pequeño ejército e impuso a Clemente VII una tregua de 4 meses, que después se prolongó unos meses más.

Mientras tanto, en Granada, Carlos V aseguraba el 17 de septiembre de 1526 que el emperador debía velar por la unidad de la iglesia . Además, hacía un llamamiento a los cardenales para que se rebelaran y recordaran al Papa cuál era su papel. Amenazaba que si el Papa se negaba a convocar el concilio que solucionara los problemas de los protestantes alemanes, los cardenales debían tomar la iniciativa. Era una lucha que recuerda a las viejas guerras de los emperadores y de los papas en la Edad Media.

¿Cómo fue el saqueo de Roma?

La tregua pactada entre Hugo de Moncada y Clemente VII no fue aceptada por el condestable Carlos de Borbón, comandante del ejército imperial, que alegó que la tregua se había pactado sin su consentimiento. Carlos de Borbón era un francés que había pasado al bando de Carlos V en 1521 tras desavenencias con el rey Francisco I.

A inicios de 1527 el ejército imperial se concentró en el norte de Italia y fue avanzando hacia el sur. El ejército estaba formado por españoles, italianos, suizos y lansquenetes alemanes, la mayoría luteranos. Estas tropas, comandadas por Jorge de Frundsberg, había llegado para reforzar los contingentes de tercios españoles. Todos eran mercenarios que vivían de la guerra.

El ejército se aproximaba a Roma. El ambiente era de hostilidad. Las tropas mercenarias querían cobrar su sueldo. El 5 de mayo el ejército llegaba a las puertas de Roma. La imposibilidad de pagar a los alemanes llevó a que las tropas iniciaron el asalto a Roma para saquearla. El 6 de mayo se inició el asalto a la ciudad. El ejército alemán atacó las murallas de Janículo y de la Colina Vaticana. El comandante Carlos de Borbón murió ese día por un disparo de arcabuz. El papa Clemente VII, gracias a la ayuda de la Guardia Suiza, consiguió escapar a través de un corredor secreto desde el Vaticano hacia el Castillo de Sant’ Angelo, en donde se le mantendría en cautiverio. Finalmente, el papa se rendirá ante Carlos de Lannoy.

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Figura 1. Castillo de Sant’Angelo (Roma): Autor: Kiss Tamás. Fuente: Wikimedia Commons

Pero los soldados querían cobrar. Tras la victoria y sin su comandante, se lanzaron al saqueo. Robaron en casas, iglesias, palacios, monasterios. Profanaron reliquias de la iglesia, como los cráneos de San Juan, san Pedro y san Pablo. Violaron monjas. Robaron a la población los objetos de valor y obras de arte.  Durante varios días se sucedieron episodios de violencia.

Finalmente, el 6 de junio, Clemente VII acordó pagar un rescate de 400.000 ducados a cambio de su vida, así como la cesión de varias regiones al Imperio, aunque este solamente se pudo quedar con Módena. El 16 de febrero de 1528, el ejército imperial salió por fin de roma con un gran botín.

Repercusiones del saco de Roma

El saqueo de Roma produjo un gran escándalo y una gran conmoción en la Europa cristiana. Además, esta acción provocó que el nombre del Emperador quedara en entredicho. Incluso Carlos V se vio obligado a pedir disculpas formales al papa. Aunque bien esas disculpas no pudieron ser sinceras, puesto que tras el saqueo la propaganda imperial empezó a decir que el saco de Roma era un castigo divino por la resistencia del Papa a la reforma eclesiástica y a la convocatoria de un concilio. Se culpaba a Clemente VII de las desgracias por haber querido ser caudillo y no pastor.

Un ejemplo de esta propaganda fue el “Diálogo de las cosas acaecidas en Roma“, escrito por el humanista Alfonso de Valdés, secretario de cartas latinas de Carlos V. En este diálogo entre Lactancio y el arcediano del Viso a propósito del saco de Roma y prisión del papa a manos del Emperador, se intentaban justificar lo hechos como el castigo divino por las malas actuaciones del Papa, como voluntad de Dios, señalando la corrupción de la curia y eximiendo de culpa a Carlos V.

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Figura 2. El Saco de Roma (saqueo de Roma). Autor: Johannes Lingelbach. Fuente: Wikimedia Commons

 

La coronación de Carlos V como emperador

Se incitó a Carlos V a que aprovechara la ocasión e impusiera la reforma de la iglesia, pero éste trató de reconciliarse con el Papa. Finalmente, Clemente VII y Carlos V suscribieron el Tratado de Barcelona en junio de 1529. El Papa tuvo que aceptar que España era la potencia hegemónica en la península italiana y adoptó a partir de entonces un tono más complaciente con el emperador. Fruto de ello sería la coronación imperial de Carlos V, la última de los emperadores de Sacro Imperio Romano-Germánico.

La coronación imperial tendría lugar en Bolonia. Carlos V entró triunfalmente, recordando a los antiguos generales romanos cuando obtenían un triunfo en sus campañas militares. Habían referencias al emperador Constantino y a Carlomagno, símbolos de emperadores cristianos. Los actos de coronación se celebrarían en febrero de 1530, por la insistencia del emperador a que coincidieran con el aniversario de la batalla de Pavía y con su trigésimo aniversario. El 22 de febrero de 1530, en la iglesia de San Petronio, el Papa Clemente VII le puso la corona de hierro de los reyes lombardos. Mediante esta ceremonia, Carlos V pasó de ser rey de romanos a emperador. El 24 de febrero, fecha de su cumpleaños, se realizaría otra coronación.  En este viaje Carlos V evitó visitar Roma, lo que se habría considerado una provocación.

No obstante, Clemente no apoyó a Carlos V en la convocatoria de un concilio para la reforma eclesiástica, la cual se consideraba que era imprescindible para evitar una ruptura permanente, cosa que sabemos hoy que acabó sucediendo. Por ello, además de explicar el saqueo de Roma, quiero concluir con una breve explicación de las relaciones de Carlos V con los siguientes papas, lo que ayudará a entender otras cuestiones relativas a este número 3 de la revista digital La Crisis de la Historia: la política exterior de Carlos V.

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Figura 3. Estatua de la coronación del emperador Carlos V por el papa Clemente VII. Autor: sailko. Fuente: Wikimedia Commons

Hacia la celebración del concilio

Relaciones con el papa Paulo III (1534-1549)

En 1534 muere Clemente VII, el cual es sucedido por Paulo III (1534-1549). Tras llegar eligió a cardenales del partido de la reforma. El papa impulsó la autorreforma de las órdenes religiosas y finalmente se vio obligado a convocar un concilio, que se inauguró en Trento en diciembre de 1545.

Carlos V Solamente fue recibido en Roma años más tarde, en 1536, cuando regresó de una campaña victoriosa en Túnez, siendo recibido por Paulo III, sucesor de Clemente VII.

Durante este poncificado Carlos V logró una importante victoria en Mühlberg frente a la Liga de Smalkalda. Tras esta victoria quiso imponer a los protestantes la asistencia y aceptación del concilio. Pero las relaciones con Paulo III se deterioraron y éste decidió, debido al brote de peste de Trento y a las presiones del emperador, trasladar las sesiones aBolonia . Mas los obispos imperiales permanecieron en Trento, lo que complicó los trabajos en pos de un concilio, llegando casi a la ruptura y suspensión del concilio. Como consecuencia de ello, el emperador intentó un acuerdo religioso en el Imperio en la Dieta de Augsburgo y dictó un arreglo temporal hasta la conclusión del Concilio.

Finalmente, Paulo III suspendió las sesiones conciliares en septiembre de 1549. Poco después, en noviembre de 1549, fallece.

Relaciones de Carlos V con el papa Julio III (1550-1555)

Este nuevo pontífice comprendió la urgencia de llegar a un acuerdo en la Cristiandad e inició la segunda etapa del Concilio de Trento (1551-1552), en la que asistieron algunos obispos luteranos, pero no franceses. Una nueva guerra hizo que se retiraran los obispos alemanes, suspendiéndose de nuevo el concilio. Por aquel entonces, Carlos V tenía preocupaciones más importantes en el Imperio y en su lucha contra Francia .

Conclusión

El saco de Roma, también llamado saqueo de Roma, fue el momento de más tensión entre el emperador Carlos V y los Estados Pontificios. Los papas de Roma eran actores importantes en el juego de la política europea del siglo XVI. Clemente VII jugó sus bazas para minar el creciente poder del emperador en los territorios italianos formando la Liga de Cognac, pero le salió mal y Carlos V afianzaría sus posiciones en Italia y consiguió que el Papa le coronara emperador, situación relevante ya que fue la última vez que se produjo. Una vez fallecido Clemente VII, la política de Carlos V se centraría en la celebración de un concilio que facilitara la resolución de la ruptura de la Cristiandad que se había producido en el Sacro Imperio Romano Germánico.

Bibliografía

Si quieres ampliar tus conocimientos sobre este tema, puedes consultar los siguientes libros. El enlace de cada libro da a Amazon, lo que te permitiría su compra en caso de que lo desees. Y no olvides que en la entrada Libros sobre Carlos V hice una breve reseña sobre las biografías más interesantes de Carlos V.

Fernández Álvarez, M. Carlos V. Un hombre para Europa. Editorial Austrial. 2010

Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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