La Inquisición española

La Inquisición española fue una institución fundada en el año 1478 por los Reyes Católicos en España. El conocimiento de esta institución es fundamental para conocer la problemática de los judíos y de los conversos que existía en los reinos peninsulares en la Baja Edad Media y para conocer como se desarrolló la sociedad española durante la Edad Moderna. La Inquisición española investigó a conversos, moriscos, protestantes, etc. y todas aquellas prácticas que iban en contra de la ortodoxia de la Iglesia católica. Esta institución funcionó durante varios siglos, aunque será entre finales del siglo XV y el siglo XVII cuando tendrá una mayor actividad. En esta entrada explicaré sus orígenes, su devenir a lo largo del tiempo y su organización. De esta forma se podrá conocer a esta famosa institución española y comprenderás mejor la vida de las minorías étnico-religiosas en España durante la Edad Moderna.

La Inquisición en la Edad Media

La Inquisición pontificia fue creada en el año 1233 por el papa Gregorio IX mediante la bila papal Excommunicamus. En su origen era una institución eclesiástica especial dedicada a la persecución, detención, juicio y castigo de la herejía. Estaba bajo la autoridad directa del papa y se creó con el objetivo de combatir la herejía albigense del sur de Francia. Esta Inquisición pontificia sustituía a la primera inquisición, la inquisición episcopal, que había sido creada por el papa Lucio III a finales del siglo XII mediante la bula Ab abolendam.

La inquisición pontificia se fue extendiendo a diversos reinos de la monarquía europea, aunque fue encontrando resistencia de algunas monarquías, que no veían con buenos ojos la intervención del papado dentro de sus fronteras. En la península Ibérica, la Inquisición se implantó en el año 1249 en el reino de Aragón, aunque nunca llegó a tener gran influencia. Con el paso del tiempo la institución fue decayendo, aunque seguía estando vigente. En Castilla no llegó a florecer esta Inquisición medieval.

Las causas de la creación de la Inquisición española

La razón principal de la creación de la Inquisición española fue para combatir la herejía de los judaizantes, es decir, para ocuparse de los judíos conversos. Ya se ha comentado en otra entrada de este número de la revista digital de La Crisis de la Historia de los problemas que hubo en la sociedad con los judíos durante la Edad Media, que llevó a actos de violencia, como las masacres de 1391. Como consecuencia de esta situación de intolerancia y persecución hacia los judíos, muchos de estos se convirtieron al cristianismos, pasando a ser cristianos nuevos.

Pero muchas conversiones no habían sido sinceras, sino que fueron consecuencia del miedo que tenían a ser atacados. Por esta razón, en apariencia se convirtieron en cristianos, pero interiormente seguían practicando el judaísmo, manteniendo sus antiguas tradiciones. Esto empezó a despertar el recelo del resto de la sociedad y de la Iglesia española.

Continuaron habiendo enfrentamientos entre los cristianos viejos y los conversos. Los cristianos viejos denunciaban con frecuencia a los cristianos nuevos y los acusaban de judaizar, a veces con razón y otras veces solamente por odio y temor. El odio hacia el judío era un sentimiento arraigado dentro de la sociedad medieval. Hubieron enfrentamientos que acabaron en sangre, como los de Toledo en 1467 y Córdoba en 1473.

John Lynch señala que muchos enfrentamientos se produjeron entre cristianos nuevos y judíos. La razón era que los nuevos cristianos estaban obsesionados con demostrar su nueva fe y así eliminar sospechas de judaizar, por lo que en ocasiones llegaban a ser los más radicales contra los judíos.

En este contexto surgieron las razones de la creación de la Inquisición española. Existía un miedo de que se judaizaba por parte de los nuevos conversos, temiendo que extendieran su fe judía a otros cristianos. En un contexto de homogeneización estatal, que iba encaminado hacia una unidad religiosa, se temía que la Iglesia y el Estado se socavaran desde dentro por esta razón.

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Figura 1. Matanza de judíos en Barcelona durante las revueltas antijudías de 1391. Autor: Josep Segrelles. Fuente: Wikimedia Commons

Además de una razón religiosa, también habían otras razones de índole económico y social. Por un lado, los judíos, que vivían en las ciudades, eran poseedores de numerosos bienes. Muchos de ellos habían conseguido notables fortunas frutos de sus negocios, por lo que la confiscación de sus bienes era un fruto preciado para la Corona y para la Iglesia, en un contexto de crisis de las finanzas tras su llegada al poder.

Por otro lado, muchos cristianos viejos de las ciudades, tenían envidia de la posición social de los judíos. Hay que recordar que algunos judíos incluso estaban bien relacionados con la corona debido a sus profesiones como médicos o financieros. La presión social de estas masas también ejerció una influencia dentro de la mentalidad de los dirigentes para crear una institución que vigilara la actividad de los conversos.

La creación de la Inquisición española

Los Reyes Católicos estaban dispuestos a llegar a la unidad religiosa por lo que estaban dispuestos a emplear cualquier método para conseguirla. Por otro lado, el prior de los dominicos de Sevilla Alonso de Hojeda presionaba a los reyes denunciando la existencia de numerosos conversos que seguían practicando el cristianismo. Pero los Reyes Católicos no actuaban ya que primero debían consolidar su poder dentro de sus reinos.

Mientras los Reyes asentaban su poder, el papa Sixto IV intentó introducir la Inquisición pontifica en Castilla, aunque no tuvo éxito. Por un lado, querían evitar un aumento de la intervención papal dentro de su reino. Por otro lado, existían numerosos conversos dentro de la administración estatal que, según John Lynch, intentaron impedir la introducción de este tribunal.

Pero una vez asentada su autoridad en el Estado, los Reyes Católicos pidieron permiso al papa para establecer una Inquisición que estuviera bajo el control de ellos mismos, ajeno a la intervención del papa. El papa Sixto IV, tras algunas vacilaciones, aceptó la petición y mediante la bula Exigit sinceras devotionis affectus, el 1 de noviembre de 1478 se estableció la Inquisición en la corona de Castilla. La bula también establecía que los Reyes Católicos serían los encargados de nombrar a los inquisidores. De esta forma, la Corona accedía a un poder con gran influencia en los siguientes siglos.

Una vez creada, la Inquisición no lucharía solamente contra los judaizantes. También persiguió a los judíos no conversos y a los moriscos, para después combatir a la herejía protestante, a las sectas, a la brujería y a todos aquellos que no siguieron la ortodoxia de la Iglesia católica apostólica romana. Es decir, persiguieron actos que consideraban que se apartaban de las normas de la Iglesia como la sodomía, la bigamia o la pederastia, por ejemplo. El objetivo final era mantener la pureza de la fe católica.

Los primeros años de la Inquisición española

La Inquisición tardó 2 años en empezar tras su creación en 1478. En septiembre de 1480 los Reyes Católicos nombraron los primeros inquisidores: fray Miguel de Morillo y fray Juan de San Martín . Estos inquisidores fueron nombrados en Sevilla, de la que se consideraba que era una zona con numerosos judaizantes.

En Sevilla fue donde se celebró el primer auto de fe. Fue el 6 de febrero de 1481. En este primer auto de fe fueron quemadas vivas 6 víctimas acusadas de judaizar. Era un inicio violento, sin compasiones, reflejo de lo que pasaría en los primeros años de la implantación de la Inquisición española.

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Figura 2. Escudo de la inquisición española. La espada simboliza el trato a los herejes, la rama de olivo la reconciliación con los arrepentidos. Fuente: Wikimedia Commons

Estos primeros años del tribunal inquisitorial fueron despiadados. Tras el primer auto de fe de Sevilla surgieron tribunales en otros puntos de Castilla. Estos primeros años, hasta el siglo XVI, fueron muy duros y violentos. La Inquisición actuaba severamente. Hubieron centenares de víctimas mortales y millares penas de prisión. Era una muestra de la situación opresiva que existía durante los últimos siglos con respecto a los judíos y a los conversos.

Los conversos apelaron a Roma, a las instituciones locales y a la Corona. Pero no obtuvieron resultado alguno. Pero después, el papa Sixto IV, impresionado por el cariz violento que había tomado la Inquisición en sus inicios, lamentó la concesión del poder inquisitorial a la Corona española e intentó limitar sus poderes y su independencia, lo cual no consiguió. Los Reyes Católicos tenían gran determinación  y mediante las negociaciones del representante español el cardenal Rodrigo Borgia, el papa Sixto IV cedió. No puso impedimento a que Isabel y Fernando tuvieran el control de la Inquisición española y autorizó la creación del Consejo de la Inquisición y el nombramiento de un inquisidor general.

Así fueron los primeros años de la Inquisición e Castilla. La dureza y la violencia con la que actuó la Inquisición durante estos años le dio fama de dura y violenta, quizás no sin razón. Era un periodo de implantación, donde querían mostrar todo su poder y dar ejemplo a los que seguían judaizando. A partir de 1495 la represión y violencia disminuyó, aunque no desapareció, existiendo a partir de entonces distintos periodos de mayor o menor represión, de la que se hablará posteriormente.

La introducción de la Inquisición en la corona de Aragón

Tras la creación en Castilla de la Inquisición faltaba ponerla en práctica en la corona de Aragón. Aunque la Inquisición pontificia de origen medieval continuaba en la teoría existiendo, no ejercía ninguna actividad. Los Reyes Católicos, una vez creada en Castilla, tuvieron la intención de implantarla en Aragón con el objeto de tener un mayor poder en estos territorios.

Pero la implantación de la Inquisición encontró resistencia en los reinos de la Corona de Aragón debido al temor de las noticias de los juicios que venían de Castilla y a que se veía como un agente externo de intervención que podía amenazar los intereses económicos de ciertos grupos. Sixto IV también había prohibido el establecimiento de esta nueva Inquisición en la corona de Aragón en 1482, producto de ese lamento que tuvo el papa al ver las primeras acciones inquisitoriales en Castilla.

Pero nada podía parar la determinación de los Reyes Católicos. Fernando consigue establecer en 1484 el Tribunal de la Inquisición en Aragón. Al principio no contó con mucho favor, pero a partir del asesinato del inquisidor don Pedro de Arbués en Zaragoza en 1485 a manos de conversos la opinión pública cambió de opinión, provocando la consolidación de la Inquisición en Aragón y un recrudecimiento de la persecución a los conversos de los reinos de la Corona de Aragón.

Tomás de Torquemada, el primer inquisidor general

Tomás de Torquemada fue el primer inquisidor general de la Inquisición española. Este primer inquisidor general forma parte de la leyenda negra de España, ya que se le acusó de fanático religioso y de ser gran severo con los herejes y los conversos. Su periodo como inquisidor general también fue el periodo con mayor violencia del tribuna inquisitorial, aumentando así la leyenda negra de este primer inquisidor.

Sin embargo, no se conoce mucho en relación a su biografía. Solamente se destaca que tuvo antepasados conversos, que era piadoso, sombrío, austero, difícil de corromper y de gran integridad.

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Figura 3. Tomás de Torquemada, primer inquisidor general. Fuente: Wikimedia Commons

A pesar de lo que se piensa generalmente, Torquemada no fue uno de los artífices de la creación de la Inquisición española. Pero sí es verdad que a partir de su nombramiento como primer inquisidor general a partir de 1483 empezó a dar forma a la organización definitiva de la Inquisición española.  Torquemada elaboraría hasta el año de su muerte, 1498, unas instrucciones que definieron la constitución del tribunal y sus procedimientos.

Torquemada ayudo a  convertir a la Inquisición española en una institución eficaz, autónoma e independiente de Roma. Como inquisidor general había recibido el poder de poder modificar las normas de la Inquisición pontifica para adaptarla a la Inquisición española que el papa había aprobado. En definitiva, institucionalmente la Inquisición se convertía en un instrumento del estado independiente del poder de Roma.

La Inquisición española en la Edad Moderna

Los inicios de la Inquisición fueron muy severos. En estos primeros años tras su implantación hubieron muchos juicios y condenas a muertes. Tras este duro periodo, el número de condenados a muertes disminuyó, aunque hubieron épocas con distinta actividad. Es por ello que diversos hispanistas, como Joseph Pérez o Henry Kamen, han dividido la actividad de la Inquisición española en diversos periodos.

Un primer periodo sería esa fase de inicio dura, con numerosas ejecuciones que acaeció desde su implantación hasta el final del siglo XV. En esta fase la represión fue dura por su proximidad con el conflicto social existente con los judíos y con los conversos y que acabaría con el exilio o la conversión forzosa de los judíos.

Un segundo periodo ocurriría en la primera mitad del siglo XVI, con un menor número de ejecuciones. Con la llegada de Carlos I, que en los inicios de su reinado tenía su ideal erasmista, muchos conversos confiaron con esperanza que el nuevo monarca aboliera esta institución. Pero el devenir de los acontecimientos en el interior de España y en Europa no ayudaron a que se eliminara esta institución ya que aparecía un nuevo problema para la religión católica: el luteranismo. Durante este segundo periodo la Inquisición, además de ocuparse de los conversos y de los moriscos, vigilaron los brotes protestantes que iban apareciendo, aunque escasos, en los reinos peninsulares.

Un tercer periodo llegaría en la segunda mitad del siglo XVI. La Inquisición española se ocuparía principalmente del problema morisco y de los focos protestantes que iban surgiendo.  Los principales procesos contra los protestantes se realizarían a inicios del reinado de Felipe II, siendo los más importantes los que sucedieron en Valladolid y Sevilla. Estos procesos acabarían prácticamente con los intentos de implantar un protestantismo en España.

Por otro lado, la Inquisición luchaba contra los moriscos, cuyas tensiones aumentaban, acabando con la insurrección de las Alpujarras a finales de los años 60 del siglo XVI y con la expulsión de los moriscos en 1609, durante el reinado de Felipe III.

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Figura 4. Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid. Autor: Francisco Rizi . Fuente: Wikimedia Commons

También empleó Felipe II a la Santa Inquisición para hacer frente al problema en el marco de los sucesos llamados las Alteraciones de Aragón, demostrando que la Inquisición, además de salvaguardar la fe católica, era un instrumento de la monarquía, ya que tenía la ventaja que dependía directamente de la Corona y la institución tenía competencia en todos los territorios peninsulares.

Posteriormente llegó un periodo más tranquilo. Con la llegada de Felipe IV y su valido el conde-duque de Olivares, las ejecuciones menguaron, sobre todo debido a que Olivares era poco favorable a la Inquisición. Sin embargo, tras la caída del conde-duque en 1643, el tribunal se vio más libre para realizar sus actividades con más dureza, aumentando el número de condenas y ejecutados.

El fin de la Inquisición española

En el siglo XVIII la Inquisición española dejó de tener el peso que había tenido en siglos anteriores. Aunque esta institución no se eliminó con la llegada de los borbones a la corona española, la actividad de la Inquisición disminuyó a lo largo del siglo XVIII. Habían varios motivos para ello, como por ejemplo la llegada de las ideas ilustradas, el menor apoyo social o la lejanía con el tiempo de los recién conversos.

Los ilustrados españoles propondrían en la segunda mitad del siglo XVIII una reforma de esta institución española. Las ideas ilustradas no veían con buenos ojos los métodos inquisitoriales y lo que esta institución representaba. Por este motivo, el santo oficio, ante la llegada de estas nuevas ideas, se dedicaría a combatir a los ilustrados.

Pero con la llegada de las tropas napoleónicas a España llegaba una nueva edad. En 1808 Napoleón anuló el tribunal de la Inquisición en España. Las Cortes de Cádiz de 1812 también abolieron esta institución. Ninguna de las 2 Españas que estaban luchando en la Guerra de la Independencia querían a esta vieja institución.

Pero con el fin de la guerra, la vuelta del rey Fernando VII y la vuelta de las ideas absolutistas de este rey Borbón, la Inquisición fue restaurada. Durante el Trienio liberal (1820 – 1823) fue otra vez abolida, ya que los liberales eran contrarios a esta vieja institución que era símbolo de la España absoluta. Finalmente, la Inquisición fue abolida el 15 de julio de 1834 mediante Real Decreto durante la regencia de María Cristina, madre de la reina Isabel II, que por entonces era menor de edad. Era el fin definitivo de la Inquisición española, que había existido en España durante 356 años.

Conclusión

La Inquisición española fue una institución fundada en el año 1478. Aunque ya existía una inquisición pontifica en Europa, la Inquisición española gozaba de características particulares que la hicieron tan importante. La característica más importante es que dependía directamente de la Corona española, dando mucho poder a los reyes, los cuales emplearon en diversas ocasiones al Santo Oficio como instrumento político.

Las cifras de ejecutados por la Inquisición española son controvertidas, influyendo mucho la leyenda negra asociada a esta institución. Joseph Pérez estima que hubieron en toda la historia de la Inquisición unas 125.000 causas, una tercera parte de las dadas por el clérigo Llorente a inicios del siglo XVIII. No obstante, sobre las cifras de condenados sigue existiendo un debate.

Bibliografía

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Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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