La Revolución Industrial

La Revolución industrial cambió el mundo tal y como se conocía hasta el siglo XVIII. La serie de innovaciones tecnológicas y la utilización de nuevas fuentes de energía, sustituyeron la mano de obra por las máquinas y dieron paso a nuevos métodos de organización fabril de producción en masa, un aumento del consumo y del comercio. La Revolución Industrial impulsó la revolución política que terminó con el absolutismo y dio paso al liberalismo, basado en el respeto de la iniciativa individual, la existencia de una Constitución donde se contemplan los derechos de los ciudadanos, el derecho al voto y la separación de poderes para evitar la tiranía. El liberalismo reguló el nuevo sistema económico, el capitalismo, para responder a las necesidades planteadas en esos momentos. Esta revolución industrial nación en Gran Bretaña, ya que hubieron factores que potenciaron esta industrialización de la industria y se existía una legislación que  proporcionaba un sustento legal para adoptar ese conjunto de innovaciones que cambiaron la vida de la sociedad. 

Análisis de las causas de la revolución industrial

Realmente, la revolución industrial no fue tal revolución, sino que fue el resultado de un progreso técnico existente desde la Baja Edad Media europea. Inglaterra fue el lugar clave donde se pudo dar esa aceleración del progreso tecnológico, ya que se dieron las condiciones necesarias para que se pudieran implantar los avances tecnológicos.

En este panorama óptimo económico, político y social de la Inglaterra del siglo XVIII, se dieron dos invenciones clave que propiciaron la revolución tecnológica: las máquinas de hilar y tejer algodón y las máquinas de vapor.

El desarrollo de la máquina de hilar permitió aumentar la productividad,  que trajo como gran consecuencia el abaratamiento de la ropa y su consumo más generalizado. Las condiciones del mecanizado del algodón se dieron tanto por buenas condiciones de importación de la materia prima como la de que era un sector dinámico sin el proteccionismo de otras profesiones o trabajos.

Por otro lado, la máquina de vapor, sobre todo la desarrollada por James Watt, permitió sustituir maquinaria en la industria, cambiando fuentes de energía y mejorando el trabajo y la manufactura. A todo ello ayudó el desarrollo de la siderurgia, con la extracción del hierro y del carbón como fuente primaria de energía. También la industria química tuvo lugar en la “revolución industrial”, que ayudó al desarrollo de productos industriales.

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Figura 1. Locomotora de vapor. Museo de Ciencias de Londres. Fuente: Wikimedia Commons

La revolución en los transportes

Como conclusión a la entrada de hoy, analizar la importancia que las innovaciones tecnológicas tuvieron en el transporte. En Inglaterra destaca la ampliación de los canales navegables para mejorar el transporte comercial e industrial y la invención del ferrocarril. Además de la revolución del transporte (completado con construcción y mejora de puertos, mejora de carreteras,…), hubieron otras innovaciones en la agricultura, la construcción… que dan pie a la teoría del “desarrollo equilibrado” y no explosivo, ya que todo fue resultado de un progreso y que se dio en diversos sectores y no solamente en unos pocos.

Consecuencias en el ámbito del pensamiento y de la ciencia

Además de los cambios económicos y sociales, otros cambios interesantes consecuencias de la revolución industrial y de la ciencia de la Edad Moderna fueron los avances en las ciencias y en la enseñanza. Las actividades científicas crecieron en amplitud y profundidad, haciéndose más internacional, con la creación de nuevos campos científicos. A su vez, se desarrolló la libertad académica que acabó con un fuerte desarrollo de las ciencias, sobre todo en ámbitos universitario. Esta libertad y universalización de la enseñanza y de las ciencias propició el avance que se daría en los siglos posteriores.

Bibliografía básica

Tortella, Gabriel. Los orígenes del siglo XXI. Un ensayo de historia social y económica contemporánea. Gadir Editorial, SL. Madrid. 2005

Lario, Ángeles (coord). Historia Contemporánea Universal. Del surgimiento del Estado contemporáneo a la Primera Guerra Mundial. 1ª ed. Madrid. Alianza Editorial; 2010

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Jose Palanca

La Crisis de la Historia es una revista digital de historia. Se intentará demostrar que no hay una crisis de la historia. Todo lo contrario, existen nuevas visiones de la historia que mejoran la comprensión del pasado de la humanidad y ayudan a entender el presente. Espero que te haya gustado, puntúa el artículo, coméntalo, compártelo en las redes sociales y suscríbete para recibir noticias cuando hayan nuevas publicaciones. Muchas gracias

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