Las guerras hispano-francesas en tiempos de Carlos V

Las guerras hispano-francesas marcarán gran parte de la política exterior de Carlos I de España y V de Alemania en la Europa del siglo XVI. Cierto es que la rivalidad entre España y Francia ya venía de décadas anteriores, sobre todo en sus luchas por los territorios de Italia, pero durante el reinado de Carlos V alcanzará un matiz personal al ser un enfrentamiento personal entre los dos monarcas más poderosos de la Cristiandad: el emperador Carlos V vs Francisco I de Francia. Carlos V lo hará por su creencia en la legitimidad que le daba el ser el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Francisco I luchará por aumentar su poder en detrimento de la monarquía hispánica. Estas guerras franco-españolas debilitarán a ambos países, aunque al final será España quien acabe consiguiendo el dominio de Europa, no sin pagar consecuencias.

Causas de las guerras hispano-francesas

Las guerras que se producirán entre Francia y España durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania vendrá propiciada por diversos motivos. Los más importantes son los siguientes:

– Francisco I había sido rival de Carlos I en la lucha por la corona imperial. Tras la muerte de Maximiliano I de Habsburgo en 1519 Francisco I pretendió la corona imperial, alegando a una cruzada contra los turcos, cuyo poder amenazaba a la Cristiandad. No obstante, la herencia imperial pasó a manos de Carlos V.

La herencia de Carlos I ponía, por otro lado, en difícil situación a Francia, ya que se veía asediada por el emperador por diversos frentes. Francisco I se veía rodeado por Carlos V, causando un temor de invasión que deterioró las relaciones francoespañolas.

– En 1477 Luis XI de Francia se había apoderado de Borgoña, territorio que Carlos de Gante creía que era de él de forma legítima por herencia de su bisabuelo Carlos el Temerario. En 1506 Carlos de Gante ya adoptó el título de duque de Borgoña, el cual ya era adoptado por su padre Felipe el Hermoso. La reivindicación del ducado de Borgoña lo enfrentaba  directamente con el rey de Francia.

– Las luchas por los territorios italianos. Las guerras de Italia ya habían enfrentado a franceses y españoles las décadas anteriores. Por un lado, los franceses reivindicaban el reino de Nápoles, aunque tras las victorias de Fernando el Católico tenían muy difícil recuperarlo. Por otro lado, en 1515 los franceses habían conquistado el ducado de Milán, territorio que era de gran interés estratégico para España.

– Finalmente había también un interés por parte de Francia de recuperar el reino de Navarra, conquistada por Fernando el Católico en 1512 y anexionada al reino de Castilla en 1515.

Fases de las guerras franco-españolas durante el reinado de Carlos I

La lucha de Carlos V contra Francia fue constante durante todo su reinado, aunque hubo intervalos de guerra y paz. Por tanto, se podría hablar de diversas guerras o fases de una misma guerra según algunos autores. En base a la bibliografía consultada, y dada alguna diversidad de opinión entre algunos autores, doy mi propia visión de las fases de las guerras entre Francia y España durante el reinado de Carlos I de España. Si consultáis algún libro relacionado con este tema puede haber alguna divergencia, pero, al fin y al cabo, los hechos siguen siendo los mismos. Por tanto, tendremos las siguientes guerras contra Francia:

– Primera Guerra contra Francia (1521-1529)

– Segunda Guerra contra Francia (1536-1538)

– Tercera Guerra contra Francia (1542-1544)

– Cuarta Guerra contra Francia (1552-1559)

Primera guerra contra Francia (1521 – 1529)

La guerra se inició cuando Francisco I, rey de Francia, aprovechó la revuelta de los comuneros en Castilla en 1521 para invadir los territorios de la monarquía hispánica de Navarra y Flandes. Pero Carlos V reaccionó hábilmente. En primer lugar consigue derrotar a las tropas francesas en Noaín (Navarra), aunque estas conseguirían mantener Fuenterrabía hasta 1524. En segundo lugar consiguió el apoyo de Enrique VIII de Inglaterra y del papa León X, con los que firmó tratados que le darían vía libre a la actuación en el norte de Italia.

Las guerras por el Milanesado

De este modo, las tropas imperiales ocupan el Milanesado en 1522, lugar estratégico y en ese momento en poder de los franceses. Los franceses son expulsados y Carlos V entrega el ducado de Milán de nuevo a los Sforza, siendo proclamado Francisco II Sforza duque de Milán. El papa León X, en base a la alianza suscrita con Carlos V, recuperó para los Estados Pontificios Parma y Plasencia. La muerte de León X y la elección de Adriano de Utrecht, antiguo preceptor de Carlos de Gante, ponía aún las cosas más fáciles para el emperador.

Francisco I de Francia intentó la recuperación del Milanesado nada más perderlo. De forma sucesiva lanzará nuevos intentos que se saldaron en sendos fracasos. El primer intento del francés acabó con la derrota en la batalla de Bicoca, en abril de 1522, a la que siguió la entrada de las tropas imperiales en Génova, expulsando a los franceses de dicha ciudad y saqueándola. A este fracaso se sumaba la nueva alianza antifrancesa compuesta por Inglaterra, España, Venecia, Florencia y el Papado, con Adriano VI como papa.

La batalla de Pavía

Pero en septiembre de 1523 fallece Adriano VII, siendo sucedido por Clemente VII, cuya política era antiimperialista. Esta situación fue aprovechada por Francia, que en octubre de 1524 consigue reconquistar Milán y asediar Pavía. La ciudad, defendida a la orden de Antonio de Leiva, aguantó 3 meses de asedio hasta que llegaron las tropas imperiales comandadas por el condestable de Borbón, el marqués de Pescara y el virrey de Nápoles. La batalla de Pavía (febrero de 1525) entre las tropas francesas y las imperiales se decantó de lado de estas últimas, siendo una rotunda victoria, ya que acabará con las opciones de Francia de recuperar del ducado de Milán de forma definitiva. Además de ello, Francisco I, rey de Francia, es capturado, siendo trasladado a Madrid. Fue un gran éxito para el emperador Carlos V.

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Figura 1. Batalla de Pavía en 1525. Autor: Ruprecht Heller. Fuente: Wikimedia Commons

 

El Tratado de Madrid de 1526

Para conseguir su libertad, Francisco I firmó el Tratado de Madrid en enero de 1526. En este Tratado, a cambio de su libertad, el rey francés se comprometía a devolver Borgoña a Carlos V, a renunciar su soberanía sobre Flandes y Artois y a renunciar a los derechos en la península italiana. También aceptaba devolver sus dignidades al condestable de Borbón y a contraer matrimonio con Leonor de Austria, hermana mayor de Carlos V. Como garantía del Tratado, en España se quedaban los dos hijos mayores del rey, el delfín y el duque de Orleans.

La Liga de Cognac

Este acuerdo duró, sin embargo, poco. Nada más cruzar la frontera Francisco I se liberó de los compromisos contraídos, alegando que se habían efectuado bajo coacción. Por otro lado, en Europa se veía con temor el poder que iba adquiriendo el emperador Carlos V, que trajo como consecuencia la formación de la Liga de Cognac en mayo de 1526, promovida por el papa Clemente VII y que tendría como aliados a Francia, Inglaterra, Venecia y Florencia. La formación de esta Liga daría paso a una nueva fase dentro de esta primera lucha entre Francisco I y Carlos V.

Luchas en Italia. El saqueo de Roma

Las fuerzas de la liga de Cognac atacaron a las tropas imperiales en el Milanesado. Pero Carlos V contraatacó y en mayo de 1527 se produjo el saco de Roma, que produjo un gran estruendo en la Cristiandad. Pero Francisco I no supo aprovechar el clima antiimperial producido tras el saqueo, aunque sí lo intentó. El verano de 1527 los franceses pusieron sitio a Nápoles ayudados por la flota genovesa comandada por Andrea Doria. Carlos V tuvo que pedir en 1528 apoyo a los príncipes del Sacro Imperio, que fueron por el Adriático para ayudar a Nápoles, pero que se tuvieron que retirar debido al avance de las tropas francesas, mientras que la flota genovesa impedía la llegada del grano desde Sicilia.

Pero todo se tuerce para Francisco I en julio de 1528. Debido a discrepancias por los botines y por el territorio de Savona, el genovés Andrea Doria cambia de bando. Los franceses, debido a este inesperado acuerdo y a la peste, tuvieron que abandonar Nápoles. A partir de entonces la alianza genovesa y la española fue un hecho y le dio la supremacía naval a los Austrias españoles en el Mediterráneo occidental.

La Paz de Cambrai

Pero la amenaza turca y los problemas con los protestantes hacían necesaria una paz. En primer lugar, Carlos V llegó a un acuerdo en 1529 con el Papa en el Tratado de Barcelona. En segundo lugar llegó a un acuerdo con Francia en la Paz de Cambrai o de las Damas en agosto de 1529, llamada así por la participación en ella de Margarita de Austria, tía del emperador, y Luisa de Saboya, madre de Francisco I. En esta paz, se volvía a la esencia del Tratado de Madrid, aunque puliendo algunos asuntos. Francia renunciaba de nuevo a sus aspiraciones sobre los territorios italianos de Milán, Génova y Nápoles y Carlos V renunciaba a sus pretensiones sobre el ducado de Borgoña.  Los rehenes franceses que tenían aún Carlos I de España eran liberados tras un rescate de dos millones de escudos. Se daba luz verde a la boda de Francisco I con Leonor de Austria.

Esta paz corroboró la hegemonía española en Italia y consiguió la paz con Francia durante algunos años, mientras que Carlos V se ocupaba de otros problemas con los otomanos y con los príncipes protestantes alemanes. La primera guerra contra Francia había sido favorable al emperador. Sin embargo, Francisco I seguirá teniendo una actitud diplomática antiespañola, intensificando sus relaciones con los enemigos de Carlos: el turco y la Liga de Esmalcalda.

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Figura 2. Cambios territoriales en Italia durante las guerras hispano-francesas. Autor: kayac. Fuente: Wikimedia Commons

Segunda guerra contra Francia (1536 – 1538)

La segunda de las guerras hispano-francesas se inició tras la muerte sin descendencia de Francisco Sforza, duque de Milán, en octubre de 1535. Este hecho suponía que el Milanesado pasara a dominio de Carlos V. Pero Francisco I de Francia se opuso a este traspaso, reivindicando el ducado para su hijo el duque de Orleans, que debía contraer matrimonio con la viuda de Francisco Sforza. Esta diferencia de intereses desembocó en una nueva guerra.

Francisco I empezó las acciones invadiendo Saboya, Piamonte y Turín en febrero de 1536, ya que el duque de Saboya, cuñado de Carlos V, se negó a permitir el paso del ejército francés hacia el Milanesado. Carlos V reaccionó abandonando la campaña de Túnez y volviendo a Italia. En Roma pronuncia un duro discurso en presencia del papa Paulo III, acusando a Francisco I de haber roto la paz y de pactando con el infiel turco. A su vez, reaccionó militarmente invadiendo Provenza y Picardía, territorios franceses, entre los años 1536 y 1537.

A partir de ahí la guerra se estancó. Paulo III, mediante intensas campañas diplomáticas, medió para acordar una tregua, que se consiguió en junio de 1538. La Tregua de Niza (18 de junio de 1538) acordaba una tregua de 10 años y el compromiso de unir a los príncipes cristianos en una cruzada contra los turcos y de impedir el avance del luteranismo.  Esta tregua se consolidó con la entrevista entre ambos reyes en Aigües-Mortes en 1538. Sin embargo, la tregua acordada de 10 años no duraría mucho.

Tercera guerra contra Francia (1542 – 1544)

El ducado de Milán será de nuevo la causa de la discordia. En octubre de 1540 Carlos decidió dar la investidura del ducado de Milán a su hijo Felipe, lo que causó malestar en Francia. La guerra estallaría por un pretexto simple dos años después, en julio de 1542, cuando dos enviados franceses que iban a negociar con el imperio otomano murieron y se acusó a las autoridades españolas del Milanesado. Era una simple escusa para ir de nuevo a la guerra e intentar recuperar el ducado de Milán.

Francisco I empieza su ataque en los Países Bajos en 1542. Pero Carlos V consigue una alianza con Enrique VIII, por lo que los ingleses desembarcarán en Normandía en 1544. Por otro lado, en el frente sur, los franceses se apoderaron de Niza con la ayuda de la flota turca. También lograron una victoria en el Piamonte. Pero Carlos V reaccionó astutamente y al apoyo de Inglaterra se sumó la recuperación de Luxemburgo por las tropas imperiales, que permitió el avance de las tropas imperiales hacia la Champaña francesa en dirección a París.

La paz de Crépy

Viendo la capital del reino amenazada por dos frentes, Normandía y Champaña, Francisco I acuerda firmar la paz de Crépy en septiembre de 1544. A Carlos V también le venía bien este acuerdo debido a los problemas financieros que venía trayendo a causa de los conflictos habidos durante tantas décadas. La paz de Crepy se basaba en la devolución de los territorios incorporados por ambos países desde la tregua de Niza de 1538. Además de ello, se corroboraba la renuncia de Francisco I al ducado de Milán y de Carlos V al ducado de Borgoña. También se incluyó una cláusula matrimonial entre el duque de Orleans, hijo de Francisco I, y una hija o sobrina de Carlos V, que incluía una dote donde se incluían los territorios en disputa (Países Bajos y Milán), dependiendo de quien fuera la esposa del duque de Orleans. Para alivio de Carlos V, el duque de Orleans falleció en 1545, por lo que esa dote nunca fue a parar a manos de Francia. Finalmente, Francia se comprometió a renunciar a su alianza con el Imperio otomano.

Cuarta guerra contra Francia (1552 – 1559)

La paz duró 8 años. Carlos V se centró en su lucha contra los príncipes protestantes alemanes y, mientras tanto, Francisco I de Francia fallecía, siendo su sucesor Enrique II. Este continuaría con la política hostil contra España e intentaría de nuevo aliarse con los enemigos del emperador.

La reanudación de la guerra de Francia contra España vino de la mano de la lucha de los príncipes protestantes contra el emperador. Enrique II de Francia aprovechó el descontento de los alemanes para firmar con la Liga de Esmalcalda el Tratado de Chambord en 1552. Según este acuerdo, Enrique II de Francia tenía autorización para ocupar los ducados de Lorena de Metz, Toul y Verdún a cambio de una subvención económica. Enrique II puso a la práctica este acuerdo y en 1552 ocupó sucesivamente Metz, Toul y Verdún.

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Figura 3. Castillo de Chambord. Autor: Calips. Fuente:Wikiemdia Commons.

Mientras tanto, Mauricio de Sajonia, aliado del emperador, se pasa al bando enemigo y marcha sobre la ciudad de Augsburgo. Conquistada Augsburgo, se dirige a Innsbruck, donde se encontraba el emperador Carlos V, que tuvo que huir de forma precipitada y humillante. Consciente de la situación de debilidad, Fernando de Austria llegó a un acuerdo con Mauricio de Sajonia en la Dieta de Passau en 1552, por el que Mauricio accedía a abandonar la alianza con Enrique II y a apoyar al emperador contra el turco en Hungría. A cambio, se procedía a liberar a Juan Federico de Sajonia y a Felipe de Hesse y se comprometía a reunir una asamblea para resolver el problema religioso en el Imperio.

Gracias a este acuerdo, Carlos pudo afrontar su guerra contra Francia, tratando de recuperar los ducados perdidos. El emperador asedió Metz durante dos meses con resultado adverso, teniendo que levantar el cerco a inicios de 1553. Por otro lado, Enrique II no tuvo éxito en las operaciones militares en los Países Bajos. Carlos V tenía que recurrir a la diplomacia para conseguir aliados y en 1544 se consuma la boda entre Felipe, hijo y heredero de Carlos I de España, y María Tudor, hija de Enrique VIII y heredera de Inglaterra.

El acuerdo con los príncipes alemanes

Pero en 1555, cansado por la edad, los años de lucha y agobiado por las finanzas, decide firmar la paz de Augsburgo con los príncipes Alemanes. En esta paz se confirmaba la anexión de los ducados de Lorena a la monarquía francesa .El 25 de octubre de 1555, ante los Estados Generales reunidos en Bruselas, Carlos de Gante renunció a sus territorios de Flandes en favor de su hijo Felipe, ya rey de Nápoles y duque de Milán. La abdicación como rey de España llegaría en enero de 1556, iniciándose el reinado de Felipe II. El ya ex-rey Carlos se retiró al monasterio de Yuste, donde pasaría el resto de su vida hasta su fallecimiento el 21 de septiembre de 1558 víctima de paludismo y tras un mes de agonía.

La continuación de la guerra a manos de Felipe II

Pero la guerra con Francia no acabó ni tras la paz de Augsburgo ni tras la renuncia de Carlos V. Felipe II continuaría la lucha contra Enrique II. Felipe II lanzaría un poderoso ejército hacia París desde los Países Bajos, obteniendo una gran victoria sobre el ejército francés comandado por Montmorency en San Quintín el 10 de agosto de 1557. Posteriormente ganaría también Felipe II en Gravelinas en 1558. Sin embargo, la falta de dinero impidió a Felipe II llegar hasta París, lo que fue aprovechado por Francia para conquistar Calais a los ingleses, aliados de los españoles

La paz de Cateau-Cambrésis (1559)

Se llegaba a un punto de equilibrio, por lo que ambas potencias firmaron la paz en Cateau-Cambrésis los días 2 y 3 de abril de 1559. Por ella, Francia renunciaba de nuevo a los territorios Italianos, devolviendo Saboya y el Piamonte, aunque conservaba algunas plazas fuertes como Turín, recuperando a cambio las plazas perdidas en el Norte, como San Quintín. Inglaterra también acordó con Francia la entrega de la conquistada Calais a los franceses por 8 años, al término de cuyo plazo Francia debía devolverlo o ejercer un derecho de compra de 500.000 escudos de oro. Francia también renunciaba a sus derechos sobre el Artois y Flandes. España retiene el Franco Condado y acuerda con Francia luchar contra la herejía protestante, que iba poniendo en problemas internos a Francia. Esta paz se consolidaría con el matrimonio de Felipe II, viudo en ese momento de María Tudor, e Isable de Valois, hija de Enrique II.

Este tratado se convirtió en el acuerdo más importante del siglo XVI gracias a la duración de sus acuerdos y a que dio lugar a una nueva situación internacional, ya que confirmó la hegemonía española en Italia y en el centro de Europa. La paz significaba la instauración de un nuevo orden en Europa regido por Felipe II, basado en el principio de paz entre los cristianos y la guerra contra los infieles. Las guerras hispano-francesas de la primera mitad del siglo XVI habían finalizado.

Figura 4. Francisco I. Archienemigo de Carlos I de España durante las guerras hispano-francesas. Autor: Jean Clouet. Fuente: Wikimedia Commons

Conclusión

Con la paz de Cateau-Cambrésis se pone fin a las luchas entre Francia y España de la primera mitad del siglo XVI. Has podido comprobar qué difíciles fueron las guerras, como se relacionaban con otros problemas existentes en la Europa del siglo XVI. Ciertamente eso afectó al estado de salud físico (el rey Carlos I de España sufría del mal de gota) y mental del emperador Carlos V, que no tuvo más remedio que retirarse al monasterio de Yuste para pasar los últimos años de su vida en calma. Tantos años de guerra habían agotado su cuerpo y su alma. Francia había sido su gran rival, aunque Carlos V consideraba que su principal enemigo era el imperio otomano, el infiel, el que amenazaba a la Europa cristiana. Las guerras hispano-francesas habían impedido que Carlos V se centrara en su lucha contra el turco y contra los protestantes alemanes. Su hijo Felipe II debía continuar su lucha.

Bibliografía

Si quieres ampliar tus conocimientos sobre este tema, puedes consultar los siguientes libros. El enlace de cada libro da a Amazon, lo que te permitiría su compra en caso de que lo desees. Y no olvides que en la entrada Libros sobre Carlos V hice una breve reseña sobre las biografías más interesantes de Carlos V.

 

Fernández Álvarez, M. Carlos V. Un hombre para Europa. Editorial Austrial. 2010

Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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