Las minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna

Para comprender mejor como era la sociedad española del siglo XVI hay que entender las minorías que existieron en la España moderna. Mediante esta entrada, las minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna, se pretende que se llegue a conocer qué minorías existían en la España de los siglos XVI y XVII a causa de su origen étnico y/o religioso. Es de vital importancia conocer a estos grupos para entender la historia de España en la Edad Moderna. Conocer el problema de los judeoconversos nos permite conocer el por qué tuvo tanta importancia la Santa Inquisición en España. O saber dónde afectó más la expulsión de los moriscos ayuda a conocer el devenir histórico de ciertas regiones en los siglos posteriores.

Las minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna

En este número de la revista digital de La Crisis de la Historia hablaré fundamentalmente de tres minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna: los conversos (de origen judío), los moriscos (de origen musulmán) y los gitanos. Estos tres grupos, con un número de población relativamente considerable, sufrirán por distintas causas unos avatares durante la historia moderna en España.

Tras la expulsión de los judíos en 1492 los conversos de origen judío se verán en muchas ocasiones acosados por la  Inquisición y discriminados por no tener una limpieza de sangre. Los moriscos no se integrarán de forma plena en la sociedad cristiana española, siendo finalmente expulsados durante el reinado de Felipe III en 1609. Finalmente, los gitanos se verán discriminados por sus leyes particulares, su nomadismo y por vivir en muchas ocasiones de la pillería.

En este artículo se realizará un resumen que será ampliado en otros artículos de la revista digital dedicada a las tres minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna.

Los conversos

El término converso se generalizó para aquellos judíos que se convirtieron al cristianismo, así como a sus descendientes; aunque en teoría también era converso aquel cristiano que provenía de la religión musulmana.

Los conversos fueron discriminados en España durante la Edad Moderna por una parte de la sociedad española. Prueba de ello es que coloquialmente se les llamaba marranos, quizás, aunque no se sabe con certeza, por su reticencia a comer carne de cerdo. También se les solía llamar cristianos nuevos, en contrapartida a los cristianos viejos, que se llamaban así porque sus familias eran cristianas desde hacía siglos.

Durante la Baja Edad Media los judíos habían tenido diversos conflictos en los reinos cristianos peninsulares, lo que provocó la conversión, fingida o no, de miles de judíos a lo largo del siglo XV. Durante el reinado de los Reyes Católicos es cuando se produjo un mayor número de conversiones debido a la presión que se vieron sometidos tras el Edicto de Expulsión de los Judíos en el año 1492.

La razón de este odio antijudío se debió en parte a la sospecha de buena parte de la sociedad de que los judíos conversos seguían judaizando, es decir, que fingían ser cristianos, pero que en la práctica mantenían su religión judía y sus prácticas judíos. En realidad, en parte fue así, pero también es verdad que muchos judíos se convirtieron realmente al cristianismo, aunque no por ello dejaron de lado unas costumbres que estaban arraigadas en sus familias desde hacía siglos.

La situación de los conversos en España llevaría a la implantación de la Inquisición española y a la existencia de diversas formas de institucionalizar esta reticencia a los conversos como son los Estatutos de Limpieza de Sangre, que pretendían excluir a los conversos y a sus descendientes de puestos destacados de diversas instituciones españolas.

Los conversos eran de clase urbana, destacando entre la burguesía económica e intelectual de las ciudades. Por ello, eran una seria competencia de los cristianos viejos a la hora de ocupar determinados cargos públicos y de ejercer determinadas profesiones, ya que el nivel de alfabetización entre ellos era más elevado respecto otros grupos sociales. Las profesiones más destacadas de los conversos eran médicos o banqueros, destacando también en puestos religiosos.

Famosos conversos

En la España de la Edad Moderna podemos encontrar a famosos conversos que destacaron en sus especialidades. Entre ellos destacamos a grandes intelectuales del siglo XVI como los humanistas Luis Vives, Alfonso de Valdés, Juan de Valdés, Juan de Vergara o Francisco de Vergara. Es interesante el caso de Luis Vives, de Valencia, cuya familia se convirtió al cristianismo en el año 1492, pero continuó practicando el judaísmo. Fueron descubiertos por la Inquisición y por ello la familia de Luis Vives fue procesada. El padre de Luis Vives fue quemado en la hoguera. Los restos de la madre de Luis Vives fueron desentarrados y fueron quemados por la Inquisición. Luis Vives, que se encontraba en el extranjero, no se atrevió a volver a España ante el temor de ser condenado por el Santo Oficio.

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Figura 1. Estatua de Luis Vives en la Universidad de Valencia. Autor: Josep Aixa Iñigo. Fuente: WIkimedia Commons

También hubieron destacados conversos dentro de la Iglesia Católica. El más destacado y paradójico es el caso del inquisidor general Tomás de Torquemada, con ascendencia judía. Otros casos son San Juan de Ávila, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y Fray Luis de León, todos destacados miembros de la Iglesia y escritores importantes en la historia cultural de España.

Finalmente, solamente destacar a unos cuantos escritores de ascendencia judía por algunas de sus partes familiares. Fernando de Rojas, autor de la Celestina, habría provenido de familia judía según algunos historiadores. Miguel de Cervantes, autor del Quijote, no pudo mostrar su limpieza de sangre, por lo que tendría algún ascendiente de origen judío. Luis de Góngora sería otro cristiano nuevo, situación que fue aprovechada por su archienemigo Francisco de Quevedo para atacarle.

Los estatutos de limpieza de sangre

Los estatutos de limpieza de sangre fueron unas ordenanzas que se pusieron en práctica en España desde el siglo XV al XIX y que tenía como objetivo acreditar la limpieza de sangre, es decir, acreditar que no se tenían antepasados conversos.

Estos estatutos no fueron leyes del estado ni emanadas por la corona, sino que se practicaban en diversas instituciones españolas, laicas o religiosas, como por ejemplo órdenes religiosas, cabildos religiosos, gremios, colegios mayores o cofradías. La limpieza de sangre era una cuestión de honor y tenía gran apoyo social, que recelaba de los conversos.

Para saber más sobre estos estatutos se puede consultar el artículo correspondiente dentro de La Crisis de la Historia.

Un caso particular de los judíos en España: los chuetas

Dentro de estos conversos quisiera destacar una comunidad judeoconversa que logró pervivir en el tiempo: estoy hablando de los chuetas de Mallorca.

Teóricamente, los judíos de Mallorca se habían convertido oficialmente al cristianismo en el año 1435 o antes. Es decir, mucho antes de la conversión forzosa de los judíos o su exilio obligado promulgado por los Reyes Católicos en 1492. Pero muchos de estos conversos de Mallorca llevaron una doble vida durante siglos. Aparentaban al exterior ser cristianos, pero en sus casas seguían practicando su religión y sus costumbres judías.

No comían cerdo, guardaban como día de fiesta el sábado y celebraran las fiestas del Yom Kipur. Empero, no circuncidaban a sus hijos para no levantar sospechas. Eran una comunidad cerrada, en la cual se casaban entre ellos y guardaban su secreto con gran cautela. Los cristianos viejos y la Inquisición sospechaba, pero no tenían pruebas de sus actos de judaismo.

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Figura 2. Barrio del Segell, zona de asentamiento tradicional de los chuetas en Mallorca. Fuente: Wikimedia Commons

En el siglo XVII la Inquisición investigó a esta comunidad. En 1679 se realizaron cinco autos de fe, que provocó que muchos chuetas se arruinaran ante las elevadas multas impuestas. Aunque, sin embargo, consiguieron mantenerse con vida. Ante esta situación muchos huyeron a ciudades como Niza, Alejandría o Livorno. Pero otros se quedaron, unos convirtiéndose realmente al cristianismo y otros manteniendo su vida secreta.

Uno de estos chuetas convertidos sinceramente al cristianismo delató a su antigua comunidad, lo que provocó nuevos juicios de la Inquisición. A finales del siglo XVII el Tribunal realizó numerosas detenciones y hubo condenas a muerte.

A pesar de las conversiones forzosas, el exilio y los juicios, la comunidad logró pervivir, con mayor o menor dificultad. Era una comunidad cerrada, que gozaba del odio y recelo del resto de la población de Mallorca. La comunidad de los chuetas pervivió a lo largo de los siglos, bien algunos ya como cristianos conversos o algunos como  judíos en la clandestinidad. Hasta hace bien poco aún se les discriminaba por su origen en algunas instituciones. E incluso hoy en día se ven casos de discriminación ante las personas de este colectivo.

Los moriscos

Los moriscos eran los cristianos de origen musulmán. Aunque eran conversos, este término se suele reservar para los cristianos nuevos de origen judío mientras que a los cristianos nuevos de origen musulmán se emplea este término de morisco.

La mayoría de moriscos de los reinos peninsulares fueron objeto de una conversión forzosa. Tras la conquista de Granada en 1492 dejaban de haber reinos musulmanes en la península. Al principio, a los derrotados se les concedió el respeto hacia su religión, lengua y costumbres. Pero en el año 1502 los Reyes Católicos promulgaron una pragmática por la que se obligaba a todos los musulmanes de Castilla a convertirse al cristianismo o exiliarse, tal y como paso 10 años antes con los judíos. En 1525 la conversión forzosa se extendió a los reinos de la corona de Aragón, por lo que oficialmente, a partir de ese momento, dejaban de haber musulmanes en España.

La situación de los moriscos durante el siglo XVI no fue fácil. Tuvieron un problema de integración con el resto de la sociedad española. Los cristianos viejos recelaban de ellos ya que aunque, teóricamente, se habían convertido al cristianismo, todavía mantenían sus costumbres y una mayoría incluso profesaban a escondidas su fe musulmana. La consecuencia era un recelo de la población cristiana hacia ellos, creyendo que podían conspirar con los berberiscos y turcos del Mediterráneo para volver a conquistar los territorios cristianos de España. A pesar de realizar campañas de evangelización, de catequesis y de emplear la Inquisición, los moriscos no se integraban en la sociedad cristiana.

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Figura 3. Vestidos moriscos. Autor: Christoph Weiditz. Fuente: Wikimedia Commos

La insurrección de las Alpujarras

En el antiguo reino de Granada hubo una situación de tensión que desembocó en la insurrección de las Alpujarras en 1568. Costó esfuerzo y tiempo resolver la insurrección y en 1570 se ordenó la dispersión de los moriscos por Castilla, aunque con ello no se solucionó el problema.

Para conocer más este hecho puedes consultar el artículo La insurrección de las Alpujarras en La Crisis de la Historia.

La expulsión de los moriscos

A inicios del siglo XVII existían aproximadamente unos 300.000 moriscos en España, con una concentración especialmente elevada en Valencia y en el valle del Ebro. El problema de integración continuaba pese a los esfuerzos de la Inquisición y de la Corona porque formaran parte de la sociedad. Fingían ser cristianos mientras seguían practicando el Islam y empleaban su antigua lengua y sus viejas costumbres.

Como consecuencia de todo esto en 1609 se decretó la expulsión de los moriscos de España. En los años siguientes, empezando por el reino de Valencia, fueron expulsados de España prácticamente todos los moriscos. El destino de la mayoría de ellos fue el norte de África: Marruecos, Orán, Argel y Túnez. Algunos fueron a Salónica y Estambul, la antigua Constantinopla.

Aunque aparentemente se conseguía una ventaja de unidad religiosa en el reino, en ciertas regiones, sobre todo en Valencia, tuvo efectos negativos en la economía y la sociedad. Para conocer más este hecho puedes consultar el artículo La expulsión de los moriscos en La Crisis de la Historia.

Los gitanos

Los gitanos llegaron a la península Ibérica a inicios del siglo XV. Al principio vinieron en grupos con un número reducido de gente, por lo que su acogida no despertó temor ni recelo. En un inicio eran considerados peregrinos, por lo que recibían algunos privilegios. Pero poco a poco los asentamientos de gitanos en la península fue aumentando, dejando de ser peregrinos para acabar asentándose dentro de las fronteras de los reinos peninsulares, empezando así los problemas de convivencia.

La sociedad de los reinos cristianos peninsulares empezó a entrar en conflicto con la vida nómada y con la normas particulares que el pueblo gitano trajo consigo. Las instituciones de la corona empezaron a verlos como un problema, ya que durante el reinado de los Reyes Católicos se empezaba a producir el proceso centralizador de los reinos peninsulares que acabarían conformando España.

En el año 1499, mediante una pragmática, los Reyes Católicos decretaban la obligación de que los gitanos se asentaran, volviéndose sedentarios y poniéndose a trabajar en un oficio. Si no lo hacían serían expulsados del reino de España. Esta pragmática tenía relación con el proceso de uniformidad del reino por parte de los Reyes Católicos, en consonancia con las tendencias políticas renacentistas europeas de centralización y de homogenización social y religiosa dentro de los surgimientos de los Estados Modernos. En España, prueba de ello fue el Edicto de expulsión de los judíos de 1492 y la obligación de conversión forzosa de los moriscos en 1502.

La pragmática de 1499 relativa al pueblo gitano no obtuvo resultados muy favorables, ya que no se produjo una expulsión masiva de gitanos, tal y como sí había ocurrido con los judíos unos años antes. Empero, sí consiguió que algunas comunidades de gitanos se asentaran en barriadas en las afueras y en los arrabales de algunos pueblos y de ciudades, formando las gitanerías, principalmente en Andalucía y en la zona del Levante.

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Figura 4. Pintura de familia gitana española. Autor: Yevgraf Sorokin. Fuente: Wikimedia Commons

A partir de entonces, a lo largo de los siglos XVI y XVII hubieron distintas medidas destinadas al control o a la expulsión de los judíos. Eran medidas algo incoherentes en ocasiones, ya que divagaban entre la integración y la represión. Diversas leyes de la época propusieron el asentamiento permanente de este pueblo bajo amenaza de expulsión. Al igual que sucedió en 1499, hubieron grupos de gitanos que se fueron asentando y que empezaron a ejercer oficios. Pero también continuaron existiendo numerosos grupos nómadas, muchos de los cuales se dedicaron al pillaje.

Este pillaje y esta desobediencia de los gitanos hacia las leyes de la corona trajo consigo que se vieran con malos ojos en buena parte de la sociedad. Tampoco ayudaba que eran grupos cerrados hacia el resto de la sociedad y viviendo sus propias reglas y leyes, viéndolos como seres antisociales. A inicios del siglo XVII ya se había consolidado una imagen bastante negativa de este pueblo. Muchos gitanos sufrieron represiones y persecuciones, que no ayudaban a la integración social que desde las instituciones se obligaba. Otros eran llevados a galeras o a prisión.

Estas contradicciones ayudaron a que una mayoría del pueblo gitano permaneciera en la marginalidad y que fueran discriminados en los siglos siguientes, persistiendo en la actualidad en parte esa discriminación por buena parte de la sociedad.

Sin embargo, a diferencia de los otros dos grupos comentados anteriormente, los gitanos no fueron perseguidos especialmente por la Inquisición. Los gitanos eran cristianos, por lo que el Santo Oficio se centró en los conversos y en los moriscos, a los que veían con más peligro de seguir practicando su antigua religión judía y musulmana respectivamente.

Conclusión

Hemos visto tres minorías étnico-religiosas en España en la Edad Moderna: los conversos, los moriscos y los gitanos. Los conversos eran cristianos nuevos de origen judío, convertidos bien por convicción propia o forzosamente debido a las medidas de la Corona como el Edicto de Expulsión de los judíos de 1492. Los conversos fueron discriminados en algunas instituciones mediante los estatutos de limpieza de sangre y sufrieron a veces persecuciones de la Inquisición debido a las acusaciones de judaizar.

Los moriscos eran cristianos nuevos de origen musulmán. La conquista de los reinos musulmanes peninsulares por parte de los reinos cristianos dejó en la península Ibérica a numerosos musulmanes, que a inicios del siglo XVI se vieron a convertirse forzosamente al cristianismo. Sin embargo, siguieron manteniendo en muchas ocasiones sus costumbres y su religión, por lo que finalmente serían expulsados en 1609.

Los gitanos eran un pueblo de tipo nómada que llegaron a la península Ibérica durante el siglo XV en calidad de peregrinos. El aumento del número de gitanos y su tipo de vida provocó recelos en la población. La Corona empezó ya a finales del siglo XV a formular leyes para intentar que los gitanos abandonaran su vida nómada y ejercieran un oficio. Pero también había rechazo por buena parte de la sociedad hacia ellos, por lo que se caían en contradicciones que no facilitaron su integración social.

En los artículos de este número puedes conocer un poco mejor ciertos temas de los que en esta entrada se ha hablado de forma resumida. Estos artículos son:

La expulsión de los judíos

La Inquisición española

Los estatutos de limpieza de sangre

La insurrección de las Alpujarras

La expulsión de los moriscos

Bibliografía

Si quieres ampliar tus conocimientos sobre este tema, puedes consultar los siguientes libros. El enlace de cada libro da a Amazon, lo que te permitiría su compra en caso de que lo desees.

Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

Mena Cabezas, I. Gitanos en la Edad moderna. Una minoría entre la asimilación y la exclusiónMarginados y minorías sociales en la España moderna y otros estudios sobre Extremadura. 2006, págs. 147-162

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Jose Palanca

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