La política exterior de Carlos V

La política exterior de Carlos V en Europa vendrá marcada por diversos conflictos políticos que se traducirán en una sucesión de guerras que debilitarán al monarca y a las finanzas españolas. Esta entrada servirá como una introducción de los principales frentes a los que se enfrentó el emperador, que se explicarán con más detalle a lo largo de este número 3 de la revista digital La Crisis de la Historia. Pero para comprender estas otras entradas, se debe saber cuales eran los objetivos de Carlos I de España, qué tensiones y problemas había en la Europa de su tiempo y con qué fuerzas disponía, es decir, cómo era el ejército de Carlos V. Así pues, empezamos con este interesante tema.

El objetivo de la política exterior de Carlos V

Carlos V adquirió a través de su herencia diversos territorios. Su elección como emperador del Imperio Germánico le llevó a pensar que podía volver a construir una Monarquía universal y que podía ser el líder de la Cristiandad, como antaño fueron los emperadores romanos de la Tardoantigüedad o Carlomagno. Además, como emperador debía ir a la cabeza en la guerra contra los musulmanes que amenazaban occidente. Por tanto, el objetivo de la política exterior de Carlos V tendrá relación con sus ideales: lucha contra el Islam, defensa de sus territorios heredados y de lo que creía que se le correspondía por legitimidad dinástica y lucha por ser un Monarca universal dentro del Sacro Imperio Romano Germánico.

Pero Carlos V heredó conflictos del pasado y adquirió otros nuevos que le impedirían cumplir sus objetivos. Habían diversas tensiones en la Europa de su reinado, lo que le llevaría a tener diversos enemigos. En esta entrada se intentará resumir todo ello para así entender las diversas luchas que mantuvo el emperador.

Las tensiones en la Europa de Carlos V

En la primera mitad del siglo XVI existían en Europa diversos conflictos que, aunque comparados por otros conflictos del siglo XVI pudieran parecer menores, no eran menos importantes, ya que trajeron importantes consecuencias para la Europa occidental. Era una época dinámica, interesante, cambiante. En medio siglo se hicieron descubrimientos que causaron la apertura del mundo, se rompió la Cristiandad occidental trayendo un nuevo cisma en la Iglesia católica, se sientan las bases de los estados modernos y de nuevos países que surgirán en siglos posteriores. Una época con sus alegrías y sus penas para la población, que se reflejará en la filosofía, el arte y la cultura. Una época de tensiones, que podríamos resumir en las siguientes:

1. La lucha por el Mediterráneo. Tras la conquista de Constantinopla, el imperio otomano tiene el control del Mediterráneo oriental. Venecia, que en la Baja Edad Media había sido la hegemónica en esta zona del Mediterráneo, ve cómo los turcos le arrebatan terreno, lo que repercute en el comercio con Oriente, perjudicado además por la apertura de nuevas rutas por manos de los portugueses. Por otro lado, España dominaba el Mediterráneo occidental, con sus posesiones en la Península Ibérica, en las islas del Mediterráneo occidental, en el sur de Italia y en el norte de África. Mientras tanto, los piratas berberiscos africanos complicarán la vida a la España cristiana. Estos intereses marcarán las alianzas de unos y otros durante el siglo XVI por la lucha del Mediterráneo.

2. La Reforma luterana. En 1517 Lutero clava sus 95 tesis en la iglesia del Palacio de Wittenberg. Empezaba la ruptura de la Iglesia católica en occidente. Una ruptura que no tendrá solamente consecuencias religiosas, sino también políticas. Dentro del Sacro Imperio Romano Germánico los príncipes alemanes seguirán el catolicismo o se unirán a la lucha protestante en función de diversos intereses, lo que provocó una ruptura dentro del Sacro Imperio y que llevaría a una guerra que no acabó en este siglo. El emperador Carlos V trató de conciliar las partes, pero se encontraba con la oposición del Papado. La reforma luterana triunfó y poco después fue acompañada por otras rupturas como las de Calvino o la de la iglesia anglicana.

3. La guerra por los territorios italianos. Los Estados italianos eran ricos, pero débiles militarmente. La fragmentación de Italia en multitud de territorios los debilitaba frente a peligros extranjeros, teniendo que recurrir en muchas ocasiones en tropas mercenarios lideradas por los condottieri para resolver sus conflictos. Esa debilidad provocó que España y Francia, las grandes potencias occidentales lucharan por los territorios, de gran interés económico y por los que luchaban ya desde la Baja Edad Media. Los Estados Pontificios jugarán su política con uno u otro estado según sus intereses particulares y según quien era el Papa en un momento determinado.

4. Las luchas territoriales en el centro de Europa. Daría para una entrada, pero se podría resumir en unas pocas frases. Las luchas por algunos territorios tenían sus raíces en la Baja Edad Media. Se mezclaban causas dinásticas, económicas, políticas,… En muchos de estos conflictos estaban Francia y España. A ello se sumaban otros países del norte de Europa que querían controlar el estrecho de Sund en el Mar Báltico, ya que así controlarían el comercio en aquella zona. Y mientras tanto, el imperio otomano amenazaba por Europa oriental.

Existían otras tensiones, sobre todo de índole interno en algunos países, aunque las anteriores podrían decirse que son las principales. Estas tensiones ayudarán a comprender tanto quienes fueron los principales adversarios de Carlos V durante su reinado, como las directrices de la política exterior de Carlos V.

Los adversarios de Carlos V

Los mayores adversarios de Carlos I de España y V de Alemania fueron los siguientes:

1. Francia, el gran adversario del emperador Carlos V. La rivalidad entre Carlos I de España y Francisco I de Francia marcó el reinado de Carlos; una rivalidad que seguiría con Enrique II de Francia, hijo de Francisco I, una vez muerto este último en 1547. La rivalidad con Francia venía ya del siglo XV, cuando Fernando de Aragón mantuvo diversas disputas contra los franceses tanto en Italia como en los territorios aragoneses. Tampoco hay que olvidar la reciente incorporación del reino de Navarra a la monarquía hispánica, que otrora fue posesión francesa. Por otro lado, Francia se veía amenazada por todos los frentes ya que estaba rodeada por los territorios del emperador: al sur España y al este, de norte a sur, los Países Bajos y el Franco-Condado. Carlos I también reclamaba el reino de Borgoña, territorio incorporado durante el siglo XV por Francia, tras la finalización de la guerra de los Cien Años.

2. El turco. La rivalidad con el imperio otomano iba más allá de luchas por el control del Mediterráneo. Los turcos eran musulmanes y sus avances amenazaban a la Cristiandad. Por tanto, la lucha contra ellos estaba legitimada y era una Cruzada contra el infiel. Aunque esta lucha religiosa también tenía connotaciones políticas, estratégicas y económicas, como evidencia la alianza de Francia con el imperio otomano en su lucha contra España, que tenía más que ver con posiciones políticas que religiosas. Además de la lucha por el Mediterráneo, Carlos V también verá cómo los turcos conquistaban territorios en la Europa oriental, amenazando sus posesiones austríacas.

3. Los príncipes protestantes alemanes. La Reforma luterana no solamente supuso una ruptura religiosa, sino también política dentro del Sacro Imperio. Carlos V, como cabeza de la cristiandad católica, se tuvo que enfrentar a los herejes que se desviaban de la fe verdadera, según pensaba el emperador. Una vez fracasadas las negociaciones pacíficas en busca de un concilio que apaciguase el enfrentamiento, el emperador luchará contra la Liga de Esmalkalda, una alianza de príncipes alemanes protestantes, que recibirá el apoyo de enemigos de España como Francia.

4. El Papado. Puede parecer curioso que el emperador defensor de la fe católica tuviera como enemigo al Papado. Pero fue así, sobre todo en la década de los 20, cuando estaba Clemente VII como Pontífice Máximo. Los Estados Pontificios se veían amenazados por el poder que iba adquiriendo la monarquía española en los territorios italianos. A las posesiones del sur de Italia, el reino de Nápoles, que incluía Cerdeña y Sicilia, se añadía el Milanesado en el Norte. Los Estados Pontificios se veían rodeados y amenazados por el emperador. Por ello el Papado se aliará con enemigos españoles en 1526, surgiendo la Liga de Cognac, que tuvo respuesta por parte de Carlos V, produciéndose en 1527 el saco de Roma. Todo ello se podrá entender mejor en la entrada correspondiente.

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Figura 1. Los enemigos del emperador Carlos V. A la izquierda están el papa Clemente VII, Solimán el Magnífico y Francisco I de Francia. A la derecha 3 príncipes alemanes protestantes. Autor: Giulio Clovio. Fuente: Wikimedia Commons

Como has podido observar, tenía diversos y variados enemigos. Eran todos enemigos a batir en diversos frentes, lo que le obligó a dividir sus fuerzas, a realizar multitud de misiones diplomáticas y, sobre todo, a emplear una enorme cantidad de dinero que tenía que sacar vía impuestos o mediante financiación.

El enemigo más acérrimo de la monarquía española durante el reinado de Carlos I de España fue Francia. A lo largo de las décadas tuvieron varios enfrentamientos y supuso un desgaste enorme para ambos estados. No solamente era un enfrentamiento por territorios y por poder, sino también por prestigio, ya que Carlos V tenía suya esa imagen de emperador defensor de la Cristiandad, por lo que luchaba legítimamente por lo que consideraba él que era ético y legal.

El segundo enemigo más importante fue el imperio otomano, tanto por su amenaza en Europa Oriental, como por las luchas en el Mediterráneo, sin olvidar que eran unos infieles. Finalmente, tendríamos a los príncipes protestantes y al Papado como enemigos secundarios, ya que no tenían la magnitud de importancia y dificultad de los otros dos enemigos anteriores. Pero el esfuerzo de la lucha y de la diplomacia que tuvo que realizar obstaculizaron la resolución de los conflictos que Carlos V tenía en Europa.

El ejército de Carlos V: los tercios españoles

Hemos explicado ya quiénes eran los enemigos del emperador Carlos V. Ahora bien ¿De cuántas fuerza disponía para luchar contra ellos? ¿Cómo era el ejército español del siglo XVI? ¿Cuál era el ejército de Carlos V? Aquí realizaré un breve resumen.

El Ejército Español del siglo XVI fue el más importante y potente de Europa. Fue capaz de batallar en diversos frentes y obtener victorias importantes. El origen de esta máquina de guerra está en los Reyes Católicos, los cuales crearon un ejército permanente. De forma teórica, el servicio militar podía ser obligatorio, pero en la práctica se solían emplear voluntarios a los que se les pagaba una soldada por sus servicios.

La columna vertebral del ejército español eran los tercios, creados por el Gran Capitán durante las guerras de Italia libradas durante el reinado de Fernando el Católico. El tercio estaba integrado por fuerzas combinadas de infantería, caballería y artillería, a las que se añadían auxiliares como cirujanos, médicos y capellanes.

– Dentro de la infantería habían 3 categorías diferentes: los piqueros, los mosqueteros y los arcabuceros. Cada unidad de infantería contaba con 12 compañías, cuyo número de hombres oscilaba entre 250 y 300. En total, cada unidad podía tener unos 3.000 hombres.

– La caballería estaba formada por la caballería pesada y la caballería ligera. En la caballería pesada los hombres disponían de armadura, lanza y daga y sus caballos estaban protegidos mediante peto.  Por contra, en la caballería ligera iban sin armadura, con lanza corta y espada. A lo largo de las décadas la caballería ligera irá ganando protagonismo en detrimento de la caballería pesada.

– La artillería estaba formada por los cañones que se emplearían cada vez con más frecuencia en las batallas y los asedios, lo que repercutiría en la creación de nuevas fortalezas y ciudadelas  en las ciudades. La artillería fue importante para el desarrollo de los estados modernos, ya que eran piezas costosas que solamente los monarcas y los nobles más ricos podían costear. Aunque a veces, la artillería se encontraba con dificultades debido a la falta de unificación en los tipos y los calibres, que dificultaba el aprovisionamiento de munición.

Gonzalo de Córdoba, el Gran Capitán, consiguió que los tercios españoles funcionaran con gran rapidez y precisión de maniobras. Además dotó a sus soldados de un orgullo que repercutió tanto en una confianza importante de los soldados españoles en ellos mismos como el temor de enemigos menos preparados. Eso llevó a que el ejército español atrajera a muchos hidalgos españoles, en busca de fortuna y fama.

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Figura 2: Estatua del Gran Capitán en Córdoba (España). Autor: Justojosemm. Fuente: Wikimedia Commons

 

Los tercios no solamente estaban compuestos por españoles, sino que también habían soldados de otros estados, normalmente vinculados a los territorios de la monarquía hispánica. Así, nos podemos encontrar a valones, italianos y alemanes.

El ejército no fue durante el siglo XVI muy numeroso, ya que no pasó normalmente de 40.000 hombres durante el reinado de Carlos I. Cuando el emperador requería de un mayor número de tropas fue habitual la contratación de mercenarios, como en el caso del saco de Roma. Durante el reinado de Carlos I se pueden destacar diversos líderes que han pasado a la historia militar de España, como  el gran Duque de Alba, que combatió en la batalla de Mühlberg de 1547, Fernando de Ávalos, decisivo para la batalla de Pavía de 1525, o  Antonio de Leyva, que luchó en las guerras italianas y en Viena contra los turcos.

En cuanto a la armada española en el mar Mediterráneo, Carlos V fue desarrollando a lo largo de su reinado una flota cada vez más poderosa. Al inicio de su reinado se alió con los genoveses, expertos marinos, para la lucha en el mar Mediterráneo. El barco que predominaba era la galera, donde muchos de sus tripulantes eran condenados y cautivos. En esta entrada no comentaré la armada atlántica, con otro tipo de barco, que se dejaría para otros números de la revista digital La Crisis de la Historia.

Conclusión

Una vez introducido en el tema, ya puedes conocer al detalle los diferentes frentes de la política exterior de Carlos V, el emperador del Sacro Imperio Universal. En las siguientes entradas del número 3 de la Revista Digital de La Crisis de la Historia encontrarás esta información. Espero que disfrutes:

Las guerras hispano-francesas

La lucha contra el imperio otomano

Carlos V frente el problema protestante

El saco de Roma: la relación del emperador Carlos V con el Papado

Bibliografía

Si quieres ampliar tus conocimientos sobre este tema, puedes consultar los siguientes libros. El enlace da a Amazon, lo que te permitiría su compra en caso de que lo desees.

Fernández Álvarez, M. Carlos V. Un hombre para Europa. Editorial Austrial. 2010

Floristán, A. Historia Moderna Universal. Editorial Ariel. Barcelona. 2010

Floristán, A. Historia de España en la Edad Moderna. Editorial Ariel. Barcelona. 2011.

Lynch, J. Los Austrias (1516-1700) . Editorial Crítica. 2000

Ribot García, L. Historia del mundo moderno. Actas. Madrid. 2009

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Jose Palanca

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