Diocleciano y la tetrarquía

La tetrarquía fue un periodo interesante dentro de la historia de Roma. Este modo de gobierno pretendía resolver todas las carencias anteriores que había tenido como consecuencias inestabilidades en el territorio, la economía y la sociedad del imperio. El artífice de este sistema de gobierno fue Diocleciano, nacido en Iliria (región situada en los Balcanes) en el año 244 d.C. Con él se da por finalizado en la historiografía actual la crisis del siglo III d.C. y sentó las bases para la partición del imperio y para su durabilidad (recordemos que el Imperio Romano de Oriente sobrevivió hasta el año 1453).

Antecedentes de la tetrarquía

Durante el siglo III d.C se desarrolló la llamada “crisis del siglo III”, que provocó un decaimiento en el poder imperial, invasiones en el Limes (frontera), caída y decadencia de las ciudades, colapso de las comunicaciones y del comercio y una decadencia en el sistema monetario. Durante gran parte de este siglo se sucederán diversos emperadores con el carácter común de su procedencia del ejército hasta que en el año 270 toma el poder Aureliano.

El emperador Aureliano consiguió en cinco años de gobierno el práctico restablecimiento de la unidad territorial del Imperio y la realización de innovaciones y reformas religiosas, ideológicas, fiscales y administrativas de importante significación para el futuro. Su muerte prematura en el año 275 interrumpió sus reformas, pero sentó un precedente para los futuros emperadores Diocleciano y Constantino, que consiguieron que el Imperio resurgiera y perviviera dos siglos más.

Diocleciano subió al poder en el año 284. Este nuevo emperador tomó la tarea de salvar la crisis en que se hundía el gobierno de Roma, pero en sus primeros años de gobierno se sucedió un periodo de inestabilidad con la rebelión en las Galia provocada por brotes violentos de campesinos descontentos llamados bacaudas, piratería franca y sajona en el Atlántico y el Canal de la Mancha, insurreciones en Britania por Carausio y por Aquileo en Egipto. Todo ello provocó que en los primeros años de gobierno, Diocleciano, se dedicará a calmar estas revueltas asociándose a colaboradores, militares experimentados y personas de confianza, que dará posteriormente al colegio imperial que se conoce como Tetrarquía.

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Figura 1. Busto de la estatua de Diocleciano. Museo Arqueológico de Estambul. Fuente: Wikimedia Commons

La  tetrarquía. Características y funcionamiento

Literalmente, la tetrarquía significa gobierno de cuatro. En el Bajo Imperio Romano, la tetrarquía fue un gobierno de cuatro creado por Diocleciano. Este gobierno se basaba en el control y gobierno del Imperio por cuatro emperadores:

1) En primer lugar existen dos emperadores llamados augustos que tenían funciones gubernamentales y ejecutivas, tanto en lo civil como en lo militar. Estos augustos fueron Diocleciano, que gobernaría en Oriente (Asia, Egipto y Oriente) con sede en Nicomedia ; y Maximiliano, que gobernaría en Occidente (Italia y África) con sede en Milán.

2) En segundo lugar, cada augusto tenía asociado al poder como sucesor un césar, que gobernarían otras zonas del imperio, concretamente Galerio en Oriente (Grecia y provincias danubianas) con sede en Sirmium y Constancio Cloro en Occidente (Galia, Britania e Hispania), con sede en Treveris.

De esta forma, en el imperio existían cuatro gobiernos simultáneos, en el cual se repartía cada emperador el control y la administración de cada zona que se le había asignado, teniendo la misma capacidad de decisión. No obstante, se establecía una jerarquía entre los cuatro emperadores, diferenciándolos en el plano social y religioso, siendo los Augustos equiparados a Júpiter (divinidad suprema) y los Césares a Hércules.

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Figura 2. Los tetrarcas. Tesoro de San Marcos, Venecia. Fuente: Wikimedia Commons

Este sistema se instauró principalmente por necesidades administrativas y militares, consecuencia del desplazamiento del centro de gravedad político y económico hacia Oriente. Por ello, Diocleciano creó una administración en la que cada tetrarca controlara la cuarta parte del imperio, con las sedes de gobierno cercanas al Limes para tener un mayor control de las fronteras, donde se sucedían continuas inestabilidades y a las que había que reaccionar rápidamente.

Conclusión

Se ha explicado de forma breve qué es la tetrarquía y sus características básicas. Es importante entender estos conceptos ya que son fundamentales para la comprensión de la historia del Bajo Imperio Romano. En la entrada siguiente Consecuencias del gobierno de Diocleciano se explicarán las consecuencias derivadas de este tipo de gobierno y los precedentes que sienta en el control administrativo y territorial del imperio.

Bibliografía

Varios Autores. Historia Antigua Universal III. Historia de Roma. UNED. 2012

Pastor, Bárbara. Breve Historia de Roma II. el Imperio. Ediciones Nowtilus. 2011

Barceló, Pedro. Breve historia de Grecia y Roma. Alianza. 2004

Orosio, Paulo. Historia contra los paganos. Prensas de la Universidad de Zaragoza. 2008

Anexo

Como anexo a toda la información anterior se deja un fragmento del libro Historia contra los paganos, del historiador hispano Paulo Orosio. Este texto, escrito entre el año 416 y 417 d.C, proporciona información importante para el estudio de la historia del Bajo Imperio Romano.

1. En el año 1041 de la fundación de la ciudad el ejército elige emperador, el trigésimo tercero, a Diocleciano, que se mantuvo durante veinte años; y en cuanto tuvo en sus manos las riendas del poder, mató personalmente a Apro, asesino de Numeriano. Posteriormente, en una difícil guerra y con no poco esfuerzo, derrotó a Carino, el cual, puesto como César por Caro en Dalmacia, se comportaba de una forma vergonzosa.

2. A continuación, al ver que Amando y Eliano, tras reunir un ejército de campesinos, a los que llamaban Bacaudas, provocaban peligrosos levantamientos en la Galia, nombró César a Maximiano, de sobrenombre Herculio, y le envió a las Galias; éste, que era buen técnico militar, organizó fácilmente aquel grupo inexperto y desordenado de campesinos.

3. Posteriormente, un tal Carausio, hombre sin duda de baja condición social, pero hábil a la hora de pensar y de actuar, que había sido encargado de vigilar las costas del océano asoladas entonces por francos y sajones y que actuaba más en detrimento que en provecho del Estado, ya que no restituía a sus dueños el botín arrancado a los ladrones, sino que se quedaba él con ello, infundió sospechas al permitir incluso, con ladina negligencia, la entrada en su territorio a los ladrones; por ello, Maximiano ordenó que fuera eliminado, y él usurpó la púrpura imperial y ocupó los territorios de Britania.

4. Sucedió, pues, que, a lo largo de todas las fronteras del Imperio, estallaron los estruendos de repentinos disturbios: Carausio se rebela en las Britanias, Aquileo en Egipto, mientras que los quinquegentianos devastaban África; e incluso Narseo, rey de los persas, agobiaba con guerras el Oriente.

5. Diocleciano, asustado ante el peligro de la situación, convirtió a Maximiano Herculio de César en Augusto y nombró Césares a Constancio y Maximiano Galerio. Constancio tomó como esposa a Teodora, hijastra de Maximiano Herculio, de la cual tuvo seis hijos que serían hermanos de Constantino.

6. Carausio, tras reclamar y retener valerosamente durante siete años Britania, fue finalmente traicionado y asesinado por su aliado Alecto. Alecto conserva después durante tres años la isla que había arrebatado a Carausio. Alecto, a su vez, fue derrotado por Asclepiodoto, prefecto del pretorio, el cual, diez años después, recuperó por fin Britania.

7. El César Constancio, por su parte, a duras penas pudo escapar él mismo en una derrota sufrida por su ejército en el primer enfrentamiento con los alamanes en la Galia. En un segundo combate, sin embargo, se obtuvo una victoria bastante favorable: en pocas horas, en efecto, murieron, según dicen, sesenta mil alamanes.

8. El Augusto Maximiano, por otro lado, sometió a los quinquegentianos en África. Y más tarde, Diocleciano capturó y ejecutó a Aquileo, al que tuvo asediado durante ocho meses en Alejandría. Pero, aprovechándose desmesuradamente de la victoria, sometió a saqueo a Alejandría y profanó a todo Egipto con proscripciones y asesinatos.

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Jose Palanca

La Crisis de la Historia es una revista digital de historia. Se intentará demostrar que no hay una crisis de la historia. Todo lo contrario, existen nuevas visiones de la historia que mejoran la comprensión del pasado de la humanidad y ayudan a entender el presente. Espero que te haya gustado, comenta el artículo, compártelo en las redes sociales y suscríbete para recibir noticias cuando hayan nuevas publicaciones. Muchas gracias

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