El Tratado de Brest-Litovsk

El Tratado de Brest-Litovsk, también llamado Paz de Brest-Litovsk fue un tratado firmado el día 3 de marzo de 1918 por Rusia, Alemania, el Imperio Austrohúngaro, Bulgaria y el Imperio Otomano en la ciudad de Brest-Litvosk, actual ciudad de Bielorrusia que a inicios del siglo XX pertenecía al imperio ruso. Mediante este tratado se ponía fin a la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial. La búsqueda de la paz una reivindicación de muchos ciudadanos rusos y de una mayoría del Partido Bolchevique. Lenin, el líder bolchevique, fue uno de los que más defendió el fin de la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial. Con este tratado Rusia perdería muchos territorios, aunque gracias a él pudo consolidar su gobierno surgido tras la revolución de octubre y prepararse para la guerra civil rusa que se avecinaba.

Introducción

El cambio de calendario juliano a gregoriano

Para este artículo encontrarás que, al igual que en otros artículos sobre la revolución rusa, empleo para las fechas relacionadas con la historia rusa una separación mediante barra (/). La primera fecha corresponde al calendario juliano, vigente en Rusia hasta el 1 de febrero de 1918. La segunda fecha es del calendario gregoriano, el que seguían la mayoría de países occidentales en la época y que aún empleamos en la actualidad. En este artículo pasa una situación curiosa. Después de la revolución de octubre, el gobierno bolchevique decretó el abandono del calendario juliano, lo que supuso que tras el 1 de febrero de 1918 siguiera el 13 de febrero de 1918. Esto lo notaras en las fechas del final de este artículo.

La Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914 era asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del Imperio Austrohúngaro. Este acontecimiento desencadenó una serie de maniobras diplomáticas que conducirían hacia la Gran Guerra, que posteriormente se llamó Primera Guerra Mundial.

Todas estas maniobras empezaron cuando el Imperio Austrohúngaro entregó a Serbia un ultimátum el día 23 de julio de 1914, a la que hacía partícipe del complot para asesinar al heredero austrohúngaro. Rusia, que se erigía en defensora del eslavismo, reaccionó movilizando a sus tropas. El día 25 de julio Serbia aceptó las condiciones del ultimátum a excepción de un punto, lo que provocó que Austria-Hungría movilizara a sus tropas y declarara la guerra a Serbia el día 28 de julio de 1914. A partir de ahí todo ocurrió con rapidez. Rusia declaró unilateralmente la movilización de sus tropas contra el imperio austrohúngaro. Alemania salió en defensa de Austria-Hungría y declaró la guerra a Rusia el día 1 de agosto. El día 2 de agosto Alemania invade Luxemburgo, declara la guerra a Francia el día 3 de agosto, a Bélgica el día 4 de agosto, que provocó que el Reino Unido declarara la guerra a Alemania ese mismo día. En conclusión, se formaban dos bandos: las potencias centrales, con Alemania y el imperio Austrohúngaro, al que después se les uniría el imperio otomano; y los aliados, con Rusia, Francia y Reino Unido como principales países beligerantes.

A mediados de 1917 la guerra no había concluido. En el frente oriental Rusia tenía graves problemas. La moral del ejército era muy baja. Había deserciones. Como consecuencia de la revolución de febrero, los soldados no aceptaban las órdenes del alto mando sin la aprobación de los soviets. En el plano militar, Alemania había conseguido importantes avances en el frente, habiendo conquistado a Rusia Polonia, parte de los territorios bálticos y la zona occidental de Bielorrusia. La situación para Rusia era comprometedora. Intentó un contraataque, conocido como la ofensiva Kerenski, que terminó en fracaso absoluto. La situación era comprometida. Entonces llegó la revolución de octubre.

La revolución de octubre

La revolución rusa trajo un nuevo gobierno de tipo socialista que pretendía realizar una revolución obrera. Las intenciones de Lenin, el gran líder bolchevique de la revolución, habían quedado claras el día 26 de octubre/8 de noviembre. Ese día Lenin leyó dos importantes decretos: el Decreto de la Paz y el Decreto de la Tierra.

En el Decreto de la Paz, el que más nos interesa en relación con este artículo, Lenin proponía a los gobiernos que estaban en guerra que se negociara una paz donde no hubiera indemnizaciones, anexiones o absorciones de naciones. Era toda una declaración de la política que deseaba seguir el gobierno bolchevique en relación a la guerra.

La búsqueda de la paz del nuevo gobierno ruso: el armisticio

Para poder consolidar esta revolución el nuevo gobierno que sustituyó al Gobierno provisional necesitaba llegar a un acuerdo de paz con las potencias centrales. La paz era una de las razones del triunfo de los bolcheviques junto con la promesa de repartir la tierra entre los campesinos.

Nada más llegar al poder Lenin solicitó el día 7/20 de noviembre a sus aliados de guerra que se llegara a un acuerdo de paz para poner fin a la guerra. Su proposición fue rechazada por los aliados. Entonces se empezó a negociar con las potencias centrales de forma unilateral. El nuevo comisario de asuntos exteriores, Trotski, solicitó un armisticio que precediera a un acuerdo de paz.

Esta negociación debía poseer, además, un efecto propagandístico hacia el pueblo ruso y los obreros del resto de Europa. Por este motivo el gobierno bolchevique presionó para que las negociaciones se hicieran públicamente. Para dar fuerza a esta iniciativa, los bolcheviques también revelaron los tratados secretos que la Rusia zarista había acordado con los aliados, con lo que ponía en entredicho la Cuádruple Alianza y se legitimaban para buscar la paz de forma unilateral.

Los imperios centrales aceptaron la propuesta rusa. Una paz en el frente oriental les permitiría centrar sus esfuerzos en el frente occidental. El armisticio se formalizó el 2/15 de diciembre de 1917. Al día siguiente se suspendieron todas las maniobras militares en el frente oriental, desde Lituania hasta Transcaucasia.

armisticio germano-ruso de 1917 de Brest-Litowsk

Figura 1. Firma del armisticio germano-ruso en Brest-Litovsk el 2/15 de diciembre de 1917. Fuente: Wikimedia Commons

Las negociaciones del Tratado de paz

Las negociaciones iniciales

Logrado el armisticio, había un poco de respiro para iniciar las conversaciones que llevaran hacia un tratado de paz. El día 9/22 de diciembre comenzaron las negociaciones. Estas se realizarían en la fortaleza de Brest-Litovsk, lugar donde se ubicaba el cuartel general alemán del frente oriental.

Empezó la delegación rusa mediante un programa de siete puntos que seguía las tesis de Lenin. En estos siete puntos se proponía una paz sin anexiones ni compensaciones. También se incluía una mención al derecho de autodeterminación de los pueblos. Estos puntos eran una toma de contacto para ganar tiempo y mostrar las intenciones del gobierno surgido tras la revolución.

Los imperios centrales aceptaron las propuestas a cambio de que estas se trasladaran a todos los aliados. Para ello concedieron un plazo de 10 días en las que el nuevo gobierno ruso debía hacérselas llegar a sus aliados occidentales.

Guerra de posturas en el Sovnarkom

Mientras tanto, en Petrogrado, la capital de Rusia, en el Sovnarkom se debatía la forma de encarar las futuras negociaciones. Había distintas posturas y en todas ellas había temor de que las potencias centrales avanzaran hasta Rusia y frenaran la revolución que apenas empezaba a ponerse en marcha. En resumen, existían dos grandes puntos de vista.

Por un lado, había una corriente encabezada por Lenin que creía que el estallido de las revoluciones socialistas en Europa central era inminente, lo que iría a favor de Rusia. Pero también consideraba que era necesaria una paz lo más rápido posible, ya que el poder militar de los alemanes era fuerte y una caída del gobierno ruso significaría el fin de la revolución. Rusia debía salir de la guerra a cualquier precio.

Por otro lado, había una postura, liderada por Bujarin, que argumentaba que la revolución no sobreviviría sin una rápida extensión por Europa. No había que aceptar una paz a cualquier precio y, mucho menos, aceptar las elevadas exigencias de las potencias centrales. Creía que dar a conocer las negociaciones revelarían las intenciones expansionistas de los países centrales, lo que ayudaría a la revolución de obreros en esos países. La paz no se podía conseguir a cualquier precio.

En una sesión del Comité Central bolchevique del 15/28 de diciembre se eligió a Trotski como el encargado de mantener las negociaciones con las potencias centrales. Estas potencias tenían como representantes a gente más experimentada que el ruso, como el general Max Hoffmann, comandante alemán del frente oriental, Richard von Kühlmann, secretario alemán de relaciones exteriores, Ottokar von Czernin, ministro de relaciones exteriores de Austria-Hungría y Mehmet Talat, gran visir del Imperio Otomano.

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Figura 2. Recepción en Brest-Litovsk de la delegación soviética con Trotski a la cabeza. Autor: desconocido. Fuente: Wikimedia Commons

La reacción occidental: los 14 puntos de Woodrow Wilson

La reacción de los aliados al inicio de las negociaciones no fue positiva. Francia y Gran Bretaña optaron por el silencio. EE. UU., sin embargo, optó por darle la vuelta a la tortilla. El presidente norteamericano Woodrow Wilson confecciono sus famosos Catorce Puntos.

Los Catorce Puntos fueron unas propuestas que intentaban traer la paz y que evitara la propagación de las revueltas socialistas por Europa. Si los bolcheviques conseguían una paz negociada unilateralmente, podría haber habido un efecto contagio de la revolución. Woodrow Wilson quería evitarlo, realizando una hábil maniobra y proponiendo unos puntos que podrían servir como base de negociaciones de paz en el futuro.

Entre estos Catorce Puntos destacaban los que pedían convenios abiertos y el fin de la diplomacia secreta. También proponía una libertad de navegación en la paz y en la guerra fuera de aguas jurisdiccionales. En cuanto a los territorios, proponía la evacuación de tropas del territorio ruso, la restauración de la soberanía de Bélgica, la liberación del territorio francés y reparación de daños causados en 1917, oportunidad de desarrollo autónomo de las nacionalidades del Imperio Austrohúngaro y del Imperio Otomano, declarar a Polonia estado independiente con acceso al mar. Finalmente, proponía una asociación general de naciones para negociar y garantizar la paz.

Los Catorce Puntos fueron refrendados por sus aliados occidentales, Francia y Gran Bretaña. Rusia se quedó al margen, lo que le dejaba solo en su negociación con las potencias centrales.

Problemas en las negociaciones

A finales de diciembre, los negociadores alemanes de Brest-Litovsk, ante la demora en el tiempo de una respuesta rusa, lanzaron un ultimátum a los rusos. Estos debían permitir la autodeterminación nacional de los territorios fronterizos y dejar de reclamar soberanía sobre ellos. En caso contrario, invadirían Rusia. En la práctica, suponía que aceptaran la pérdida de los territorios rusos que habían sido conquistados por las potencias centrales durante la Primera Guerra Mundial.

El Sovnarkom se reunió para tratar este tema. Lenin advirtió que había que aceptar las propuestas alemanas. En caso contrario, habría una invasión que podría acabar con el gobierno revolucionario o se endurecerían las condiciones de paz. Lenin era consciente de que Rusia no tenía un ejército capaz de repeler un ataque alemán. Muchos soldados rusos se habían ido del frente tras la firma del armisticio. Los que quedaban no tenían ganas de luchar.

Los partidarios de Bujarin y los socialistas revolucionarios de izquierdas rechazaron la propuesta de Lenin. Este se esforzó entonces en convencer a los dirigentes bolcheviques cercanos a las posturas de Bujarin. El 8 de enero/21 de enero presentó en el III Congreso de diputados de los soviets de obreros, soldados y cosacos sus “Tesis sobre una paz por separado y anexionista”. Pero su propuesta fue rechazada. Mientras se decidía que hacer, se adoptó la política conciliadora de Trotski de “ni guerra ni paz”, que no era otra cosa que intentar ganar tiempo antes de tomar una decisión definitiva.

El problema ucraniano

A la par que lanzaban el ultimátum, los alemanes enviaron diplomáticos a Ucrania para negociar una paz con ellos por separado. La presión alemana dio sus frutos y la Rada (el parlamento ucraniano) se negó a aceptar la autoridad del Sovnarkom y el día 22 de enero/4 de febrero, la Rada declaró la independencia de Ucrania. La situación se complicaba para los bolcheviques. No solamente no habían tomado una decisión, sino que veían como perdían territorios.

La respuesta bolchevique ante la declaración de la Rada fue militar. Ucrania había conseguido formar su propio ejército, organizado por el político ucraniano Simon Petliura. Las tropas contrarrevolucionarias ucranianas fueron expoliando territorios. Pero los bolcheviques se organizaron y la Guardia Roja avanzó hacia Ucrania, conquistando dos tercios de la parte oriental de Ucrania. Las tropas bolcheviques entraron a Kiev, la capital ucraniana, el 25 de enero/7 de febrero de 1918. Expulsaron a las fuerzas nacionalistas y formaron un nuevo gobierno afín a su causa.

Mientras tanto, en Brest existía una delegación ucraniana que negociaba la paz con las potencias centrales. Estas se aprovecharon de la situación desesperada de los ucranianos, que veían como los bolcheviques avanzaban en su territorio, y presentaban duras condiciones a los representantes de la Rada ucraniana. Pero las potencias centrales tampoco podían demorar mucho el acuerdo. Si esperaban mucho podían verse perjudicados por el avance ruso en Ucrania. Finalmente llegaron a un acuerdo el 27 de enero/9 de febrero de 1918.

El Tratado de Brest-Litovsk con Ucrania

El Tratado de Brest-Litvosk de 27 de enero/9 de febrero fue un tratado de paz firmado entre los representantes de la Rada Ucraniana y los representantes de las potencias centrales y que ponía fin a la guerra entre estas potencias y Ucrania, que al inicio de la guerra formaba parte del imperio ruso.

Tratado de Brest-Litovks entre Ucrania y las potencias centrales

Figura 3. Firma del tratado de Brest-Litovks entre Ucrania y las potencias centrales el 27 de enero/9 de febrero de 1918. Autor: desconocido. Fuente: Wikimedia Commons

El Tratado reconocía el estado de Ucrania, estableciendo a partir de entonces relaciones diplomáticas entre este país y los países de las potencias centrales. Entre ellos finalizaría el estado de guerra. Las dos partes renunciarían a exigir compensaciones de guerra y liberarían a los prisioneros de guerra.

En cuanto a los territorios, se mantenía en el sur la antigua frontera que había entre el imperio ruso y el imperio austrohúngaro. En el norte, al existir una situación de inestabilidad y de guerra, la frontera quedaba aún sin definir. En un anexo secreto había un compromiso del Imperio Austrohúngaro de proponer una nueva unidad administrativa en Galitzia y Bucovina, que formaba parte de su imperio y que tenía mayoría de población ucraniana.

En el tema económico, el tratado estipulaba que se crearía una comisión que debía tratar los intercambios comerciales y los precios de los productos. Se comprometían a intercambiar excedentes agrícolas e industriales entre los firmantes.

Consecuencias del tratado entre Ucrania y las potencias centrales

Las consecuencias fueron relativamente beneficiosas para ambos países. Para la Rada ucraniana era importante el reconocimiento como estado por parte de las potencias centrales. Ucrania pasaba a ser un país independiente, ajeno al imperio ruso. No obstante, a pesar de declararse neutral dentro de la guerra, se convirtió en un país satélite de Alemania, ya que le necesitaba para sobrevivir.

Las potencias centrales se beneficiaron de este acuerdo. Con la creación de este Estado disminuía el frente de guerra oriental, pudiendo trasladar tropas al frente occidental, donde había más necesidad. Además, Alemania y Austria-Hungría recibirían alimentos del granero de cereales que era Ucrania. Con ello podía suministrar alimentos a la población y disminuir su descontento, ante la posibilidad de expansión de la revolución socialista. Pero no solo alimentos recibirían, sino también materias primas como carbón, importantes para la industria alemana.

El más perjudicado del acuerdo fue Rusia. El imperio ruso perdió una parte importante de su territorio. No podían arriesgarse ahora a enviar tropas a Ucrania sin temer una respuesta alemana. Como consecuencia perdían una región que podía suministrarle alimentos y materias primas. También podía provocar un efecto dominó, alentando a otras nacionalidades a luchar por su independencia.

La operación Faustschlag

Ni paz ni guerra

En Rusia seguían los debates sobre qué elegir. Lenin fue ganando terreno de forma progresiva. Consiguió apoyo de los principales dirigentes bolcheviques y Bujarin y los socialistas revolucionarios de izquierda empezaron a perder terreno ante la dialéctica y el poder de persuasión del líder bolchevique. Lenin planteó una cuestión sobre las medidas a adoptar en caso de producirse una emergencia y Bujarin mantuvo que no se opondría a una paz por separado.

Ambas posturas se preparaban para la votación que se tendría que dar semanas después en el VII Congreso del partido. Pero para la preparación de este Congreso Lenin jugó sus bazas de una forma no muy ética y la elección de los delegados para el congreso favoreció al líder de la revolución.

En el frente, Trotski negociaba con los alemanes. Intentaba ganar tiempo mientras en Petrogrado se decidía qué postura tomar. Fue entonces cuando ante otro ultimátum de las potencias centrales Trotski se negó a negociar y declaró que ordenaba la desmovilización y ponía fin de forma unilateral a la guerra, abandonando después Brest-Litovsk.  Su “ni paz ni guerra” extrañó e irritó a los representantes de las potencias centrales. La respuesta de estos fue tajante: la guerra debía renaudarse.

La operación Faustschlag

El 18 de febrero (ya adoptado el calendario gregoriano por el gobierno ruso) empezó la Operación Faustschlag, que en alemán significa puñetazo. A esta operación también se lo conoce como la guerra de los Once Días.

En esta operación los ejércitos de las potencias centrales iniciaron una ofensiva en tres direcciones: el grupo del norte se dirigirían desde Pskov hacia Narva (ciudad estonia situada a unos 131 km de Petrogrado); el grupo central se dirigirían hacia Smolensko (ciudad rusa situadas a orillas del río Dniéper); el grupo sur se dirigiría hacia Kiev, la capital ucraniana que estaba en manos de los bolcheviques.

La ofensiva fue un éxito. Las tropas rusas eran incapaces de parar a los ejércitos de las potencias centrales. En una semana el ejército alemán y el austrohúngaro habían avanzado 150 km sin encontrar apenas oposición. En once días cayeron Bielorrusia, toda Ucrania hasta el Don, Letonia y Livonia. Fruto de esta ofensiva también se rindió el ejército rumano que aún combatía en Moldavia. Para realizar estas conquistas los ejércitos emplearon hábilmente la red ferroviaria, en lo que se conoce como “guerra ferroviaria”. La única oposición de renombre que se encontraron fue la de la legión checoslovaca.

operación Faustschlag

Figura 4. Avance de las tropas de las potencias centrales entre el armisticio y la forma del tratado. Autor: Soerfm. Fuente: Wikimedia Commons

El mismo día del inicio de la ofensiva, el Comité Central se reunió con carácter de urgencia. En una votación se decidió seguir las posturas de Lenin. El gobierno ruso telegrafió a las potencias centrales, pero estas decidieron incrementar sus exigencias. Exigieron que renunciaran a Ucrania, Bielorrusia y toda la región del sur del Báltico hasta la zona más oriental de Estonia.

Finalmente votaron favorablemente de firmar las duras condiciones impuestas. No tenían otro remedio. Si los ejércitos de las potencias centrales avanzaban más, corrían el riesgo de que el gobierno surgido de la revolución socialista desapareciera.

El 3 de marzo de 1918 se firmó el Tratado de Brest-Litovsk que ponía fin a la guerra entre Rusia y las potencias centrales. Los firmantes fueron Rusia, Alemania, el imperio Austrohúngaro, Bulgaria y el imperio otomano.

Los artículos del Tratado de Brest-Litovsk

Los artículos del tratado son los siguientes:

Artículo 1.

Alemania, Austria-Hungría, Bulgaria y Turquía, por una parte, y Rusia, por la otra parte, declaran que el estado de guerra entre ellas ha concluido. Están determinarlas a vivir en paz y acuerdo en el futuro

Artículo 2.

Las partes contratantes cesarán toda agitación o propaganda contra el gobierno o las instituciones públicas y del ejército de las otras partes. En la medida en que esta obligación incumbe a Rusia, también es válida para los territorios ocupados por las potencias de la cuádruple alianza.

Artículo 3.

Los territorios que se encuentran al oeste de la línea acordada por las partes contratantes que anteriormente pertenecían a Rusia ya no estarán sujetos a la soberanía rusa; la línea acordada se traza en el mapa presentado como parte esencial de este tratado de paz. La fijación exacta de la línea será establecida por una comisión ruso-alemana.

Ninguna obligación con respecto a Rusia recaerá sobre los territorios mencionados, debido al hecho de que anteriormente pertenecían a Rusia.

Rusia se abstiene de toda interferencia en las relaciones internas de estos territorios. Alemania y Austria-Hungría tienen como objetivo determinar el estado futuro de estos territorios de acuerdo con su población.

Artículo 4.

Tan pronto como concluya una paz general y se lleve a cabo la desmovilización rusa por completo, Alemania evacuará el territorio que se extiende al este de la línea designada en el párrafo 1 del Artículo 3, en la medida en que el Artículo 4 no determine lo contrario.

Rusia hará todo lo que esté en su poder para asegurar la evacuación inmediata de las provincias del este de Anatolia y su legítimo regreso a Turquía.

Los distritos de Erdehan, Kars y Batum serán igualmente liberados sin demora de las tropas rusas. Rusia no interferirá en la reorganización de las relaciones nacionales e internacionales de estos distritos, sino que dejará que la población de estos distritos lleve a cabo esta reorganización de acuerdo con los Estados vecinos, especialmente con Turquía.

Artículo 5.

Rusia llevará a cabo, sin demora, la desmovilización completa de su ejército, incluidas las unidades recientemente organizadas por el actual Gobierno. Además, Rusia llevará sus buques de guerra a los puertos rusos y los detendrá hasta el día de la conclusión de una paz general, o los desarmará inmediatamente. Los buques de guerra de los Estados que continúan en estado de guerra con los poderes de la Cuádruple Alianza, en la medida en que estén dentro de la soberanía rusa, serán tratados como buques de guerra rusos.

La zona prohibida del Océano Ártico continúa como tal hasta la conclusión de una paz general. En el mar Báltico y, en la medida en que el poder ruso se extienda, dentro del Mar Negro, la remoción de las minas se llevará a cabo de inmediato. La navegación mercantil dentro de estas regiones marítimas es libre y se reanudará de inmediato. Se organizarán comisiones mixtas para formular las reglamentaciones más detalladas, especialmente para informar a los buques mercantes con respecto a las líneas restringidas. Los carriles de navegación deben mantenerse libres de minas flotantes.

Artículo 6.

Rusia se obliga a concluir la paz de inmediato con la República Popular de Ucrania y a reconocer el tratado de paz entre ese Estado y los poderes de la Cuádruple Alianza. El territorio ucraniano, sin demora, será despejado de las tropas rusas y la Guardia Roja rusa. Rusia debe poner fin a toda agitación o propaganda contra el Gobierno o las instituciones públicas de la República Popular de Ucrania.

Estonia y Livonia también serán liberadas sin demora de las tropas rusas y de la Guardia Roja rusa. El límite oriental de Estonia corre, en general, a lo largo del río Narva. El límite oriental de Livonia cruza, en general, los lagos Peipus y Pskow, hasta la esquina suroeste de este último, luego a través del lago Luban en dirección a Livenhof en el Dvina. Estonia y Livonia serán ocupadas por una fuerza de policía alemana hasta que la seguridad esté asegurada por las instituciones nacionales apropiadas y hasta que se establezca el orden público. Rusia liberará de inmediato a todos los habitantes arrestados o deportados de Estonia y Livonia, y asegurará el regreso seguro de todos los estonios y livonianos deportados.

Finlandia y las Islas Åland serán inmediatamente liberadas de las tropas rusas y la Guardia Roja Rusa, y los puertos finlandeses de la flota rusa y de las fuerzas navales rusas. Mientras el hielo impida la transferencia de buques de guerra a los puertos rusos, solo quedarán fuerzas limitadas a bordo de los buques de guerra. Rusia debe poner fin a toda agitación o propaganda contra el Gobierno o las instituciones públicas de Finlandia.

Las fortalezas construidas en las Islas Åland se eliminarán lo antes posible. En lo que respecta a la no fortificación permanente de estas islas, así como a su tratamiento ulterior con respecto a cuestiones técnicas de navegación militar, se celebrará un acuerdo especial entre Alemania, Finlandia, Rusia y Suecia; existe un entendimiento en el sentido de que, por deseo de Alemania, otros países que limitan con el Mar Báltico serían consultados en este asunto.

Artículo 7

En vista del hecho de que Persia y Afganistán son estados libres e independientes, las partes contratantes se obligan a respetar la independencia política y económica y la integridad territorial de estos Estados.

Artículo 8

Los prisioneros de guerra de ambas partes serán liberados para regresar a su patria. La solución de las cuestiones conectadas se efectuará mediante los tratados especiales previstos en el artículo 12.

Artículo 9

Las partes contratantes renuncian mutuamente a la compensación por sus gastos de guerra, es decir, los gastos públicos por la guerra, así como la compensación por pérdidas de guerra, es decir, las pérdidas causadas por ellos y sus nacionales dentro de las zonas de guerra por medidas militares, incluidas todas las requisas efectuadas en el país enemigo.

Artículo 10

Las relaciones diplomáticas y consulares entre las partes contratantes se reanudarán inmediatamente después de la ratificación del tratado de paz. En cuanto a la admisión recíproca de cónsules, se reservan acuerdos por separado.

Artículo 11

En cuanto a las relaciones económicas entre los poderes de la Cuádruple Alianza y Rusia, las regulaciones contenidas en los Apéndices 2-5 son determinantes.

Artículo 12

El restablecimiento de las relaciones jurídicas públicas y privadas, el intercambio de prisioneros de guerra y ciudadanos internados, la cuestión de la amnistía y la cuestión del tratamiento de los buques mercantes que han entrado en poder del oponente se regularán en tratados separados con Rusia, que forma parte esencial del tratado general de paz y, en la medida de lo posible, entra en vigor simultáneamente con este último.

Artículo 13

En la interpretación de este tratado, los textos alemán y ruso son autorizados para las relaciones entre Alemania y Rusia; los textos alemán, húngaro y ruso para las relaciones entre Austria-Hungría y Rusia; los textos búlgaro y ruso para las relaciones entre Bulgaria y Rusia; y los textos turco y ruso para las relaciones entre Turquía y Rusia.

Artículo 14

El presente tratado de paz será ratificado. Los documentos de ratificación se intercambiarán lo antes posible en Berlín. El Gobierno ruso se compromete, con el deseo de uno de los poderes de la Cuádruple Alianza, a ejecutar el intercambio de los documentos de ratificación en un plazo de dos semanas. A menos que se disponga lo contrario en sus artículos, en sus anexos o en los tratados adicionales, el tratado de paz entra en vigor en el momento de su ratificación.

Hecho por quintuplicado. Brest-Litovsk. 3 de marzo de 1918.

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Figura 5. Primeras dos páginas del Tratado de Brest-Litovsk, también llamado Paz de Brest-Litovs. Fuente: Wikimedia Commons

Resumen del Tratado de Brest-Litovsk

En resumen, el tratado ponía fin a la guerra entre Rusia y las potencias centrales. Rusia no recuperaba los territorios que había perdido durante la guerra y tenía que renunciar a ellos. Las potencias centrales seguirían manteniendo tropas en estos territorios hasta que Rusia desmovilizara sus tropas y cumpliera con los artículos del tratado.

Ucrania, Estonia, Livonia (es decir, los territorios de Letonia y Lituania) y Finlandia serían zonas independientes, aunque serían controladas por los alemanes. Además, Rusia tenía que ceder las regiones de las ciudades de Batumi, Kars y Adahan al imperio otomano y reconocer a Irán y Afganistán como estados independientes.

También se renunciaría a indemnizaciones de guerra y los prisioneros serían liberados y devueltos a sus naciones. Las relaciones diplomáticas se reanudarían entre los países firmantes, por lo que en el futuro se acordarían las relaciones económicas y políticas entre dichos países.

Las consecuencias de la paz de Brest-Litovsk

La guerra

La paz de Brest-Litovsk puso fin a la participación de Rusia en la Primera Guerra mundial. La guerra en el frente oriental ruso se detuvo. Pero las potencias centrales siguieron batallando en el frente oriental. En los meses posteriores a la firma del tratado los ejércitos de las potencias centrales ocuparon Ucrania y colaboraron con el Ejército Blanco en la guerra civil finlandesa.

En el frente occidental la guerra continuaba para las potencias centrales y los aliados, que a partir de entonces no contarían con la colaboración de Rusia. Las potencias centrales, sobre todo Alemania, pudieron finalmente trasladar sus tropas desde el frente oriental al frente occidental.

Consecuencias territoriales

Rusia fue el que se llevó la peor parte. En virtud de la Paz de Brest-Litovsk perdieron las provincias bálticas, Polonia, Bielorrusia, Finlandia, Besarabia, Ucrania y el Cáucaso. Esto suponía unos territorios que al inicio de la guerra representaban un tercio de su población, un tercio de sus tierras cultivables y nueve décimas partes de sus yacimientos de carbón. Rusia se había quedado sin sus bases navales en el mar Báltico, a excepción de Kronstadt, situada cerca de Petrogrado.

Con el tratado, los territorios que habían sido despojados a Rusia pudieron evolucionar de forma independiente. Si Alemania no hubiese sido derrotada, estos territorios hubieran pasado a formar parte del imperio alemán. Pero con la derrota de las potencias centrales, tras la guerra pudieron formar sus propios estados independientes. De ahí salieron los estados de Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Bielorrusia. Finlandia también salió beneficiada ya que se consolidó como estado independiente.

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Figura 6. Consecuencias territoriales del Tratado de Brest-Litovsk. Autor: Rowanwindwhistler Fuente: Wikimedia Commons

Consecuencias políticas

Tras la firma del tratado, en previsión de que los alemanes no cumplieran con lo pactado el gobierno bolchevique decidió trasladar la capital a Moscú, decisión que se mantiene hasta nuestros días. Al mismo tiempo, el congreso bolchevique acordó adoptar el nombre de comunista, para diferenciarlos de los socialistas de las democracias occidentales.

Con la asunción de las posturas leninistas a la hora de firmar la paz, Lenin reforzó su poder dentro del gobierno. Por el contrario, las facciones que no deseaban firmar la paz a cualquier precio salieron debilitadas. Bujarin y los socialistas revolucionarios de izquierda se opusieron al Tratado y posteriormente saldrían del gobierno ruso.

Duración de los efectos del tratado

El tratado benefició a Alemania. Pero solo hasta su derrota en la Primera Guerra Mundial. La derrota alemana provocó la anulación del tratado, aunque no sus efectos. Como se ha comentado anteriormente, territorios que perdieron los rusos pasaron a ser estados independientes: Finlandia, Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Polonia.

Sin embargo, la guerra civil rusa hizo que algunos de estos nuevos estados duraran poco en el tiempo. Ucrania y Bielorrusia fueron recuperadas entre 1919 y 1920 por el Ejército Rojo de Rusia y se convirtieron en Repúblicas socialistas soviéticas. Posteriormente, en el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1940, el Ejército soviético de Stalin conquistó los países bálticos y los reincorporó como repúblicas socialistas soviéticas.

Sin embargo, con la caída del telón de acero, estos territorios volvieron a reclamar su independencia surgida por los efectos del Tratado de Brest-Litovsk y perdida por los efectos expansionistas de la Rusia soviética. A inicios de la década de los 90 del siglo XX Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania se declararon estados independientes.

Conclusión

El Tratado de Brest-Litovsk fue un tratado firmado el día 3 de marzo de 1918 en Brest-Litvosk entre Rusia y las potencias centrales. Ponía fin a la participación rusa en la Primera Guerra Mundial, lo que permitiría al gobierno bolchevique consolidar la revolución socialista. Era una paz deseada por Lenin y sus partidarios, ya que era una de las exigencias de “paz y tierra” que reclamaba el pueblo ruso. La guerra fue uno de los principales motivos de la revolución rusa de 1917. Con la deseada paz los bolcheviques cumplían su promesa. No obstante, el tratado fue perjudicial para Rusia. Perdió importantes territorios que suponían un tercio de su población. Pero la derrota de Alemania en la guerra y la victoria de los rojos en la posterior guerra civil mitigó los efectos de Brest-Litovsk. Empezaba una nueva era soviética en Rusia.

Bibliografía

Para ver los puntos del tratado en inglés puedes acceder al siguiente enlace: http://www.firstworldwar.com/source/brestlitovsk.htm

 

Licencia Creative Commons

El Tratado de Brest-Litovsk por La Crisis de la Historia se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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Jose Palanca

La Crisis de la Historia es una revista digital de historia. Se intentará demostrar que no hay una crisis de la historia. Todo lo contrario, existen nuevas visiones de la historia que mejoran la comprensión del pasado de la humanidad y ayudan a entender el presente. Espero que te haya gustado, comenta el artículo, compártelo en las redes sociales y suscríbete para recibir noticias cuando hayan nuevas publicaciones. Muchas gracias

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