Viriato

Viriato fue un líder de los lusitanos, pueblo que habitaba la Península Ibérica durante el siglo II a.C., en la cual se estaba produciendo la lenta, pero progresiva conquista de la península por Roma. La figura de Viriato es importante porque, según las fuentes históricas, llegó a frenar la expansión romana en el Suroeste de la Península Ibérica e incluso consiguió que Roma respetara ese territorio durante el transcurso de las llamadas guerras lusitanas a mediados del siglo II a.C. Por todo ello, fuentes históricas que narran la personalidad de Viriato y/o hechos relacionados con las guerras lusitanas son interesantes para conocer un poco mejor la historia de Hispania durante la fase de conquista por parte de Roma.

La personalidad de Viriato a partir de un texto de Diodoro Sículo

En esta entrada analizaremos de forma escueta la personalidad de Viriato a través del siguiente texto de Diodoro Sículo:

Viriato, el caudillo lusitano, era muy escrupuloso en la distribución de los botines: él basaba sus premios en el mérito, dando especiales regalos a los hombres que se habían distinguido del resto por su bravura y no tomando para sí nada que perteneciera a la comunidad. Como consecuencia, los Lusitanos le seguían de buen grado a la batalla, y le honraban como benefactor común y como sabio

Este texto es un fragmento[1] del tomo XXXIII de la Biblioteca Histórica, que se centra sobre todo en Viriato y las guerras lusitanas de Roma en Hispania a mediados del silo II a.C. El texto es breve y conciso y en él, Diodoro relata la personalidad del caudillo lusitano Viriato, que se puede resumir en su cualidad como líder de los lusitanos al ser un benefactor que repartía de forma ecuánime y equitativa los botines obtenidos de las batallas. Como consecuencia de ello, era seguido por sus hombres y honrado como sabio y benefactor.

Diodoro Sículo

El autor del texto es Diodoro Sículo, también conocido como Diodoro de Sicilia. Diodoro nació en el siglo I a.C en la ciudad de Agira, en la isla de Sicilia. Era de origen griego y durante su vida realizó numerosos viajes por diversas regiones en el ámbito del mar Mediterráneo. Es famoso por haber realizado una colección de 40 volúmenes con una recopilación de hechos históricos relevantes titulada Biblioteca Histórica, escrito en griego y en latín y publicados en el curso del siglo I a.C. Los 40 volúmenes se dividen en tres secciones, donde el fragmento de texto anterior forma parte del libro XXXIII que pertenece a la tercera y última sección.

La obra de Diodoro no se conserva íntegramente, llegando hasta nuestros días aproximadamente 15 libros intactos y fragmentos de otros. Entre esos fragmentos conservados se encuentra este texto sobre la personalidad de Viriato. Aunque no se le reconoce una ideología clara a Diodoro, sí que estuvo influenciado por las narraciones históricas de Posidonio, estoico, y por el cinismo, lo que se reflejará en las narraciones de la Biblioteca Histórica.

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Figura 1. Biblioteca histórica de Diodoro. Fuente: Wikimedia Commons

Viriato a través de Diodoro

Destaca en el texto la visión de Viriato como un benefactor y líder justo. Esta visión benevolente de la figura no fue realizada solamente por Diodoro, sino que también coincidieron en ello otras fuentes clásicas como Apiano y Dión Casio, a los que volveremos posteriormente. Todas estas visiones de Viriato han supuesto a lo largo del estudio de la historia una mitificación del personaje e incluso la visión de un hito de la resistencia hispana frente al invasor, sobre todo en exaltaciones nacionalistas en algunos periodos de la historia de la España contemporánea como es el caso de la dictadura franquista.

En el caso particular de Diodoro, los relatos respecto la personalidad de Viriato se suelen narrar más a través de anécdotas que mediante simples adjetivos. En este caso de este texto, se ejemplifica su carácter benevolente a través de la narración de los repartos del botín en asaltos. Su ensalzamiento será una constante en otros fragmentos de Diodoro sobre Viriato. Diodoro, en otros fragmentos del libro XXXIII, intentará ensalzar a Viriato como héroe militar, destacando las cualidades que debe tener todo jefe: austeridad, rapidez, justicia, capacidad de sufrimiento, firmeza, don de palabra y ser querido y respetado[2]. Diodoro lo considera un extraordinario líder militar, pero aún así lo describe en ocasiones como un bandido y lo reconoce enemigo de la Roma civilizadora. Pero todas estas descripciones de Diodoro no deben ser tomadas tampoco al pie de la letra, sino verlo con ojos críticos.

Muchas de estas virtudes narradas por Diodoro están relacionadas con su fuente principal, Posidonio, así como con otras visiones del buen salvaje o que recuerdan a aspectos de las monarquías helenísticas, aún presentes en el Mediterráneo Oriental en época de Diodoro. Posidonio, geógrafo e historiador que vivió durante la misma época que Viriato, era un estoico. Los estoicos ensalzaban, entre otras cosas, la virtud, la razón, el bien y el control de las pasiones. Por esa razón pudo haber deformado la personalidad real del caudillo lusitano para adaptarla a sus creencias y pensamientos. Si Diodoro se basó principalmente en el texto de Posidonio[3] para la elaboración del relato de Viriato y las guerras lusitanas, está claro que transmite en su obra la imagen dada por el estoico.

Viriato se convertiría así en el prototipo del rey sabio, justo y providencial, a la vez que en el buen salvaje, que todavía no ha sido contaminado por el lujo y la civilización. Por otro lado, en el texto se dan dos adjetivos (benefactor y sabio[4]) que se empleaban de forma habitual en los monarcas helenísticos. Así, además de la influencia de la fuente primaria del estoico Posidonio, Diodoro Sículo ampliaría o adaptaría el texto a sus propias ideas de las monarquías del Mediterráneo oriental de su misma época, dado que su origen griego influiría en una visión amable y virtuosa de las monarquías helenísticas.

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Figura 2. Estatua de Viriato y guerreros lusitanos en Viseu (Portugal). Autor: Nuno Tavares. Fuente: Wikimedia Commons

En definitiva, Diodoro nos transmite una imagen virtuosa, estoica de Viriato, que recuerda además a muchos aspectos de las monarquías helenísticas. Viriato sería el arquetipo de rey providencial o gobernante ideal. Aspectos en los que también coincidirían otras fuentes clásicas como Apiado o Dión Casio. Por una parte, Apiano daría una visión más puramente militar Viriato y las guerras lusitanas, pero con una subjetividad a favor de Roma y destacando el carácter de bandido del lusitano. Apenas realizó Apiano alabanzas sobre la persona de Viriato, aunque sí destaca alguna cualidad[5] a la hora de describir su funeral. Apiano se podría haber basado en la obra de Polibio.

Por otro lado, Dión Casio sí dará una visión más personal de Viriato, y a diferencia de Apiano con una visión más crítica hacia Roma. Dión Casio destacará el genio militar, el liderazgo y la sobriedad del lusitano. Encontramos coincidencias entre estas dos fuentes con Diodoro, pero hay que tener en cuenta que son escritores posteriores a Diodoro y no contemporáneos a Viriato, por lo que pueden haberse visto influenciados por sus fuentes primarias, por lo que tampoco nos sirven para comprobar si el fragmento de texto analizado se ajusta a la realidad o si las cualidades de Viriato tenían otros fines. Estos fines podrían haber tenido un trasfondo propagandístico o una virtud moralizante, ya que alrededor de los textos podría haber existido cierta intencionalidad del autor para destacar las virtudes estoicas o de los monarcas helenísticos aprovechando la narración sobre Viriato. Viriato podría haber sido elegido como ejemplo del buen gobernante.

Más adelante en el tiempo, en la historia moderna y contemporánea estas virtudes habrían servido como la descripción de un luchador de las libertades y de la “guerra de guerrillas” o como un patriota nacional. Pero la historia de Viriato no debe ser tanto el relato de su personalidad, sino en averiguar cómo llegó a ser el líder, sus propósitos y ver sus éxitos y fracasos en relación con la conquista romana de Hispania.

Conclusión

La figura y la personalidad de Viriato sigue siendo todavía actualmente objeto de estudio y de debates. De ahí el interés que suscita el texto de Diodoro Sículo, ya que aporta información al respecto. Remarcando los aspectos positivos, Diodoro proporciona información debido a la desaparición de otras fuentes clásicas o a la limitación en determinados aspectos de otras fuentes clásicas existentes, como las de Apiano o Dión Casio. No obstante, hay que tener en cuenta que hay que leer el texto de una forma crítica y analizarlo de la forma más objetiva posible, dejando de lado sobre todo tintes patriotas o nacionalistas que podrían distorsionar un correcto análisis de la figura de Viriato.

Hay que valorar también que muchos historiadores devalúan la obra de Diodoro al tacharla de una recopilación de anécdotas y detalles inconexos, así como frecuentes contradicciones y repeticiones. El hecho de intentar difundir en su obra actitudes moralizantes a través de la historia puede llevar a matizar las cualidades descritas en el texto e incluso a desestimarlo desde el punto de vista histórico, que no quiere decir lo mismo que no valorar su valía literaria.

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Figura 3. La Muerte de Viriato, de José de Madrazo y Agudo. 1807. Museo del Prado. Fuente: Wikimedia Commons

 

A pesar todo lo anterior, si consideramos más o menos fiables las fuentes literarias clásicas, Viriato fue una figura importante en la Hispania del siglo II a.C. Prueba de ello es la narración de su funeral por otros autores y la importancia que se le da dentro de las guerras lusitanas. Incluso el Senado de Roma le nombró amicus populi romani y reconoció su poder sobre todas las tierras que poseía en Lusitania. Con este acto, la figura de Viriato sobresalía y se le equiparaba con otros reyes aliados de Roma. La descripción de Diodoro ayudaría a destacar esa figura, que a veces roza el mito.

Bibliografía empleada

Sánchez Moreno, E. (coord.): Historia de España. Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica. Vol. II. La Iberia prerromana y la romanidad  Ed Sílex, Madrid, 2009

Fernandez Uriel, Cabrero Piquero. Historia Antigua Universal II. El Mundo Clásico Historia de Roma. UNED. 2014

Barceló, Pedro. Breve historia de Grecia y Roma. Alianza. 2004

Martínez, Sebastián. La verdad sobre Viriato (I y II). 5/03/2011; Revista de humanidades Sarasauti; http://www.sarasuati.com/ [consulta el 16 de diciembre de 2013]. Disponible en: <http://www.sarasuati.com/hispania-la-verdad-sobre-viriato-i/> y en <http://www.sarasuati.com/hispania-la-verdad-sobre-viriato-y-ii/>

Seoane, Alberto. Diodoro Sículo, el historiador de los tiempos lejanos. 17/11/2010; El Siciliano, periódico online; http://diarioelsiciliano.com.ar/diario/ [consulta el 16 de diciembre de 2013]. Disponible en: < http://diarioelsiciliano.com.ar/diario/?p=2059>

Pérez Abellán, Jose Antonio. Problemática en torno al estudio de la figura de Viriato. Revista Panta Rei I. 2ª época. Nº 1. 2006; p. 45-56. Disponible online en: <http://www.um.es/cepoat/biblioteca/archivos/pantarei/pantarei21/4.pdf>

Salinas de Frías, Manuel. La jefatura de Viriato y las sociedades del occidente de la península ibérica. Revista Palaehispánica. Nº 8. 2008; p.. 89-120. Disponible online en: <http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/28/40/05salinas.pdf >

 

Notas

[1] De forma concreta, el fragmento 1.5 del tomo XXXIIII de la Biblioteca Histórica de Diodoro.

[2] Pérez Abellán, Jose Antonio. Problemática en torno al estudio de la figura de Viriato. Revista Panta Rei I

[3] Al menos, así lo dicen los diversos artículos consultados.

[4] Salvador.

[5] Concretamente las cualidades de bravura y justicia a la hora de repartir el botín.

 

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Jose Palanca

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