La Gran Depresión

La Gran Depresión fue un periodo de la historia del siglo XX donde predominó una crisis económica a escala mundial. Es de gran importancia su estudio debido a que fue una depresión económica duradera y que afectó profundamente a la sociedad. Se considera su inicio el día 29 de octubre de 1929, el Martes Negro. Día en el que la bolsa de Nueva York cayó enormemente y el pánico se adueño de los inversores. La crisis bursátil se expandió a otros sectores y de ahí a la sociedad. La recuperación económica fue lenta y dolorosa. En algunos países esta crisis económica derivó políticamente en el auge de totalitarismos, los cuales fueron un factor decisivo para el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial.

Los orígenes de la Gran Depresión

Tras la Belle Époque llegó la Gran Guerra, es decir, la Primera Guerra Mundial, una guerra que provocó numerosas muertes y destrucción, ya que la industrialización había llegado de pleno a la industria armamentística. Tras acabar esta guerra, las dificultades de restaurar el sistema monetario fueron considerables. Pero volver al patrón oro existente antes de la Primera Guerra Mundial tenía el problema de realizar un cambio de paridades adecuadas. La Conferencia de Génova de 1922 consagró el patrón oro, pero en la práctica se empleó la paridad con la libra debido a la convertibilidad de ésta con el oro. Esta resolución, que tenía el objetivo de frenar la inflación y relanzar la economía, conducía a un peligro de transmisión internacional de una crisis de forma más rápida y peligrosa. Esto fue lo que pasaría durante la Gran Depresión.

Con la medida adoptada de volver a la normalidad monetaria y restaurar el patrón oro, además de llevarse a cabo políticas de estabilización, se llegó al fin de la inflación y la recuperación económica. Por otro lado, se llevó a cabo del Plan Dawes, que consistía en mantener la cifra total de las deudas de guerra, pero alargando el plazo de pago. Esto debía tener efectos positivos, pero los problemas económicos no se habían resuelto del todo. Sobre todo en los antiguos países del Imperio austrohúngaro debido a la fragmentación económica, legislativa, política,… Mientras tanto, en Rusia, la estabilización de la inflación no llegó hasta 1925 con la implantación de un nuevo rublo.

La vuelta al patrón oro causó diversos problemas. Según las predicciones de Keynes, la adopción en Inglaterra la paridad de preguerra produjo un déficit en la balanza de pagos y tensiones sociales. En los países que devaluaron la moneda, la balanza de pagos era positiva y podrían ir acumulando oro. En Italia, la paridad no funcionó tan bien debido al populismo y autoritarismo del fascismo de Mussolini. Hasta 1930 prácticamente toda Europa y toda América habían adoptado el patrón oro. Pero al inicio de la Gran Depresión, en septiembre de 1931, Inglaterra decide suspender la convertibilidad en oro de la libra. Esta decisión, provocada por el déficit de la balanza de pago, la escasa competitividad, el encarecimiento del crédito y la crisis económica,  fue de gran trascendencia. El abandono del patrón oro por Inglaterra trajo consigo el de la mayor parte de los países de la Commonwealth y posteriormente de EEUU. Progresivamente, la mayoría del resto de países abandonaron el patrón oro. El patrón oro no fue causa en sí de La Gran Depresión, pero incrementó su virulencia a nivel mundial y no ayudó a paliar los efectos de la crisis económica.

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Figura 1. Conferencia de Génova de 1922. Fuente: Wikimedia Commons

La Gran Depresión en los años Treinta

Iniciada en EEUU, la Gran Depresión fue el fin de un proceso económico excesivamente creciente. La Bolsa de New York se derrumbó y el contagio afectó posteriormente a los bancos y de ahí a la economía en general. Los precios cayeron, los inventarios subieron, muchas empresas cerraron y el desempleo aumentó. Según el libro de Gabriel Tortella Los orígenes del siglo XXI los dos grandes responsables de la Gran Depresión en EEUU fueron el patrón oro y la rigidez salarial, más que el papel relevante de la especulación, que únicamente contribuyó a acentuar la crisis, pero no fue su causa. Otro factor para Tortella fue el sistema bancario estadounidense, donde proliferaban los pequeños bancos locales de legislaciones diferentes. La Gran Depresión de EEUU subsistió hasta 1940. La Segunda Guerra Mundial ayudó a a que la economía se recuperara.

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Figura 2. Multitud en la Bolsa de Nueva York en 1929 tras producirse el Crack. Fuente: Wikimedia Comons

De EEUU pasó a Europa debido a la dependencia europea de los prestamos norteamericanos y de la vuelta internacional al patrón oro. La crisis se transmitió por tres vías: financiera, real y psicológica. La crisis europea empezó en Austria debido a la gran cantidad de deuda pública y de la debilidad de su  moneda. La crisis austriaca se trasladó a Alemania, que tenía problemas parecidos, agravados por un sistema bancario mixto, una gran deuda exterior y fuerte dependencia de préstamos extranjeros. La situación en Alemania fue de pánico, con paro creciente, retiradas de fondos en masa y aumento del desempleo. De ahí pasó a Gran Bretaña, que tuvo que recurrir al abandono del patrón oro. La crisis económica había pasado a Europa, donde sus efectos fueron perjudiciales.

La lucha contra la depresión económica

En la lucha contra la depresión, el economista británico Keynes y su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero tuvo una importancia vital. Para Keynes no hay una lógica económica, sino dos: la microeconomía y la macroeconomía. A partir de ahí, Keynes elaboraba un modelo económico en el que la depresión económica se combatiría con déficit en el presupuesto. A su vez, en tiempos de prosperidad se alcanzarían superávits para no incrementar la producción y la especulación. Estas ideas “neomercantilistas” circulaban en la época y Keynes les dio coherencia y rigor técnico.

Japón fue de los primeros países donde las medidas de Keynes se aplicaron y supuso un crecimiento de la economía, aunque gracias también a su política nacionalista y expansionista a costa de países vecinos. En Alemania, los gastos militares y las obras públicas tuvieron un papel estratégico para sacar de la depresión al país. Estos gastos se pudieron realizar gracias al creciente autoritarismo de Hitler tras llegar al poder, por el cual creo un estado militarizado, represivo y con un control en todas las áreas del estado. Este aumento del intervencionismo estatal, aunque sin el cariz totalitario de Alemania, también ocurrió en los países democráticos.

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Figura 3. John Maynard Keynes. 1946. Autor: IMF. Fuente: Wikimedia Commons

En EEUU Franklin D. Roosevelt basó su política económica en la Ley de Ajuste Agrícola y la Ley de Recuperación Industrial. En estas políticas, enmarcadas dentro del New Deal, el gobierno pretendía subir salarios y reactivar la economía, aunque no por ello los trabajadores perdieron derechos ya que Roosevelt quería dar estabilidad laboral en este tiempo de crisis. Por otro lado, en Suecia se aplicó una política anticíclica de corte keynesiano, optando por la depreciación de la moneda, el déficit público y la redistribución de la renta, a la par que se introducía un seguro por desempleo. En Inglaterra se optó menos por la política anticíclica y la economía se recuperó casi enteramente por factores internos. Otros países afectados en Europa fueron bastante afectados por la crisis y su recuperación fue lenta.

Conclusión

En definitiva, la Gran Depresión fue una gran catástrofe social causada por poner en práctica simultáneamente paradigmas económicos y sociales incompatibles. Asimismo, los remedios contra la depresión se aplicaron con ineptitud y retraso y se necesitó casi una década para que el mensaje keynesiano fuera asimilado por los políticos. La política económica de Keynes fue fundamental e influyó de gran manera durante buena parte del siglo XX. En este apartado de La Crisis de la Historia solamente se ha ahondado de forma superficial el problema. Fue un periodo complejo y con distintos puntos de vista y de análisis. En el futuro se seguirá analizando este interesante periodo y que puede tener paralelismos con la crisis económica que empezó en el 2.008.

Bibliografía

Tortella, Gabriel. Los orígenes del siglo XXI. Un ensayo de historia social y económica contemporánea. Gadir Editorial, SL. Madrid. 2005

De la Torre, Hipólito (coord). Historia Contemporánea (1914-1989).1ª ed. Madrid. Editorial Universitaria Ramón Areces; 2010

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Jose Palanca

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