Europa. Edad del hierro I

En la entrada actual, Europa en la Edad del Hierro I, se quiere continuar con el comentario y análisis de estas sociedades metalúrgicas de Europa, como se hizo en octubre de 2012 con la entrada Europa en el Bronce Final.  Para este propósito  nos volveremos a ayudar de un mapa que nos muestre las diversas culturas en Europa. Entre estas culturas destacarán la de Hallstatt en el centro de Europa y la de Tartessos en la Península Ibérica.

Características generales de la Edad del Hierro I

La Edad del Hierro surge a partir de las transformaciones que se producían en Europa desde la etapa del Bronce Final. Esta etapa se culmina en la transición entre el II y el I milenio a.C., en el que el uso del hierro se impone en Europa occidental. A partir de ahí se producen una serie de transformaciones culturales que abren una nueva época. Además, se empieza a notar una más amplia multiculturalidad acentuada por el influjo de las colonizaciones en el Mediterráneo. Los elementos del cambio son los siguientes:

  • Uso de la metalurgia del hierro. Su uso se generaliza en el Bronce Final y su incidencia cultural no es tan decisiva como el uso del Cobre en el calcolítico y el Bronce Antiguo. Pero la metalurgia del hierro permite obtener un metal de mayor calidad, más dureza y más accesible.
  • Transformación del orden mundial. Relacionado con el “colapso” en Oriente en el año 1200 a.C y relacionado con “los pueblos del mar”, la geopolítica de esa época sufre cambios. El centro de gravedad se traslada desde Oriente hacia Occidente, ayudado por las colonizaciones fenicias y griegas.
  • Continuidad en la diversificación cultural regional.Aunque en Europa Central predomina la cultura de Hallstat, en realidad hay una gran variedad cultural. Se van prefigurando las distintas culturas que siglos después entrarán en contacto con Roma.
  • En el tema económico, se asiste a la especialización de algunas sociedades, las cuales se enriquecen con actividades económicas específicas, con el control de explotaciones mineras, y con un activo comercio.

El mapa mostrado en la imagen siguiente indica la distribución regional de las distintas culturas de la Edad del Hierro I. A partir de este mapa se realiza posteriormente un comentario de cada una de dichas culturas.

File:Edad del Hierro I en Europa.jpg

Figura 1. Edad del Hierro I en Europa.
Leyenda: asentamientos indicados mediante cuadrado. Necrópolis indicadas mediante triángulo
Fuente: propia.

Leyenda figura 1. Listado de asentamientos y necrópolis

Europa Central. Hallstatt

En Europa Central se desarrolló la cultura de Hallstatt, que romperá con la relativa unidad económica y cultural de la Edad del Bronce. Las civilizaciones hallstáticas son heterogéneas y evolución transformándose a medida que se alejan de sus zonas de origen, en Austria y Sur de Alemania.

Esta civilización es en parte heredera de los Campos de urnas, sin embargo diferenciándose en algunos aspectos como un mayor contacto con el Mediterráneo y contactos con gentes de las estepas del Este europeo, como los escitas o los tracios. Es una sociedad dirigida por una aristocracia guerrera que, gracias a un armamento técnicamente superior gracias a la metalurgia del hierro, dominará parte de Europa durante los inicios de la Edad del Hierro.

Los asentamientos estaban fortificados, al igual que durante los periodos anteriores, lo que sigue evidenciando que seguían las luchas por el poder y los territorios. En cuanto al rito funerario vuelve a imponerse el rito de inhumación bajo túmulo, con ajuares diferenciados según las clases sociales. este cambio de rito funerario respecto al periodo anterior evidencia un cambio en la cultura  dominante provocado posiblemente por un cambio de poder tras el periodo de migraciones de finales del segundo milenio y principios del primer milenio a.C. y que afectó no solo a Europa, sino al Próximo Oriente, con la caída de grandes imperios como Egipto y el imperio hitita y como consecuencia da a nuevas culturas como hegemónicas.

En cuanto a la economía sigue destacando la metalurgia, con nuevas técnicas como el laminado de bronce y la introducción de la metalurgia del hierro. Asimismo existe también orfebrería de oros que se localiza en ajuares muy ricos que se presupone que es de la clase aristocrática dominante.

File:Magdalenenberg collier.jpg

Figura 2. Collar de ámbar, perteneciente a la cultura de Hallstatt. Fuente: Wikimedia Commons

También hay una importante explotación de los estratos ricos de sal gema en la región de Hallstatt que ya se explotaba en el Bronce Final y que se convertirá en una de las principales fuentes de riqueza a quien controla su comercio, ya que predominaba sobre la sal marina. Existen también intercambios con el mundo mediterráneo, como la presencia de perlas, coral o copas de vidrio; persistiendo tamién el comercio del ámbar procedente del báltico y de estaño.

Europa Mediterránea

Durante la primera Edad del Hierro existe una cierta homogeneidad cultural en gran parte de las regiones costeras mediterráneas, con ciudades fortificadas, templos, moneda, escritura, agricultura intensiva y gran desarrollo y especialización artesanal. En esta Europa Mediterránea podemos destacar los siguientes grupos:

  • La península itálica y las islas
  • La península Ibérica

La península itálica. El predominio de la cultura de Villanova

La cultura más importante que se desarrolla en la península itálica es la de Villanova, nombre epónimo de una necrópolis hallada cerca de la actual Bolonia. Las necrópolis siguen la tradición de los Campos de urnas y explotan los recursos mineros locales (cobre, estaño, plomo y hierro) y comercian con ámbar, vidrio y materiales fenicios, griegos y egipcios. Los asentamientos son grupos de cabañas ubicados en zonas con defensas naturales, que posteriormente controlarán las vías de comunicación y las tierras agrícolas.

File:Urna cineraria biconica da chiusi IX.VII sec. ac. 01.JPG

Figura 3. Urna funeraria de la cultura de Villanova. Fuente: Wikimedia Commons

Además, en la península itálica se desarrollan otras culturas como la cultura del Lacio (en el centro) y de Golaseca (en la actual Lombardia). Estas culturas siguen teniendo hábitats con defensas naturales y existe ya un incipiente urbanismo, con un cambio en la sociedad y la economía influida por las colonizaciones griegas del sur de Italia, por la cultura de Villanova y por la cultura hallstática.

En cuanto a las islas, en Sicilia comienza a haber en su parte oriental colonias griegas como Siracusa y en Córcega hay una perduración de la cultura Torreana. En Cerdeña hay un cambio en la estructura socioeconómica indígena y empieza la colonización del sur por los fenicios comandados por Cártago.

La península Ibérica

En la península Ibérica se tienen personalidades culturales propias, de fuerte tradición indígena y bastante al margen de la civilización continental de Hallstatt, quizás más influidas por las colonizaciones mediterráneas de griegos y fenicios que por los habitantes de centroeuropa, seguramente por barreras geográficas como los Pirineos.

En primer lugar podemos hablar de una cultura de campos de urnas tardíos en el Noreste de la Península Ibérica, que después recibirá influencia de las colonizaciones griegas. En esta región existen multitud de diversidad de grupos sin existir una estratificación social importante. En cuanto a la economía, la metalurgía está muy desarrollada aunque parece indicar que la producción era autosuficiente para cada poblado, siendo también sustituido progresivamente el bronce por el hierro. Hay un urbanismo incipiente como se demuestra en muchos poblados del valle del Ebro, que siguen patrones en su red urbana. Los sistemas defensivos perduran, yendo desde el muro de las paredes de viviendas hasta muros construidos a propósito. La incineración se generaliza, aunque existen otros tipos de enterramientos, como inhumaciones.

En segundo lugar, en la actual Galicia y el Norte de Portugal existe una cultura castreña con un sustrato del anterior periodo atlántico, con relaciones comerciales atlánticas y con la meseta de la península.

Finalmente,  se destaca la cultura tartésica del Suroeste de la Península Ibérica. Aunque sigue dudoso su origen, se puede comentar que puede ser una mezcla de un sustrato indígena con influencia de las relaciones con las colonias orientales fenicias. La economía tartésica era fuerte gracias a los importantes recursos mineros de la zona, que la convierten en un foco de atracción del comercio, sobretodo fenicio, y ayudado por la apertura de la aristocracia indígena a estos intercambios comerciales. Este núcleo minero se hallaría principalmente en la provincia de Huelva y permitió el florecimiento de la cultura tartésica, gracias a estos intercambios comerciales y aun desarrollo local de la orfebrería. La sociedad tartésica estaría formada por distintos grupos sociales que se definían por sus actividades laborales, además de una nobleza o clase aristocrática dominante, a la que le correspondería las tumbas con ajuares de gran riqueza.

File:I tarteso.jpg

Figura 4. Reproducción de la Estela de Bensafrim, mostrando una inscripción en lo que se cree es la lengua de Tartessos.Museu Municipal de Figueira da Foz. Fuente: Wikimedia Commons

Europa nórdica y atlántica

En el resto de Europa también han cambios respecto a siglos anteriores. Estos cambios respecto la Edad del Bronce Final surgen en esta primera etapa de la Edad del Hierro. Pese a que la cultura hallstática domina una gran área geográfica de Europa, hay otras manifestaciones culturales propias no tan importantes, pero que reciben también influencias hallstáticas.

En la Europa Nórdica hay un desarrollo independiente, caracterizado por una serie de poblados variables en densidad y concentración. La economía sigue siendo aldeana y se mantienen los recursos básicos de agricultura y ganadería.

En la zona atlántica se sigue con una red de intercambio comercial, perdurando desde siglos anteriores, aunque ya sin una homogeneización cultural importante. Destaca el comercio de cobre y oro de Irlanda y Gales y los lingotes con forma de hacha de las islas británicas y Bretaña.

En Europa Oriental existe aun una perduración de la cultura de urnas anterior en la actual Polonia y desde Eslovaquia hasta el Mar Negro surge un nuevo complejo cultural con características de pueblos nómadas del Este, como escitas y tracios.

Bibliografía

Eiroa, J.J. Nociones de Prehistoria General. Ed. Ariel. 2006. Barcelona

Eiroa, J.J. La Prehistoria II: la edad de los Metales. Akal. 1995. Madrid

Varios Autores. Prehistoria II: Las sociedades metalúrgicas . Ed. Centro de Estudios Ramón Areces.2010. Madrid

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Jose Palanca

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