La medicina azteca

¿Cómo era la medicina azteca? ¿Cuáles eran sus características básicas? ¿Cómo hacían los aztecas para curarse en aquellos tiempos precolombinos? Evidentemente no pedían una cita en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de México al estilo actual de pedir cita ISSSTE. Por eso en este breve artículo te intentaré contestar a estas respuestas.

   

La salud en la cultura azteca

La cultura azteca era una sociedad teocrática, que concedía gran importancia a los dioses. Esta visión cosmogónica tendrá gran influencia en la consideración de ciertas enfermedades y en la práctica de la medicina. No obstante, los aztecas hacían distinción entre enfermedades que tenían un origen divino o mágico y enfermedades de tipo natural.

Las enfermedades de tipo natural

Estas enfermedades eran las causadas por fenómenos naturales. Eran básicamente heridas, traumatismos, caídas, mordeduras de animales, presencia de parásitos dentro del organismo o . Estos tratamientos se curaban principalmente con remedios basados en la experiencia y en el empirismo. Se podría decir que se basaron en el método científico para tratar estas enfermedades ya que practicaban una observación de la enfermedad y después aplicaban las curas en base a lo experimentado anteriormente.

Las enfermedades de origen divino

Según los aztecas existían unos seres sobrenaturales que jugaban un papel importante en la salud de la población. En función de estos seres se podían producir ciertas enfermedades que, a diferencia de las naturales, requerían otro tipo de tratamientos. Estos seres sobrenaturales que jugaban este papel vital eran el teyolía, el tonalli y el ihíyotl.

  • El teyolía estaba en el corazón, sede de la memoria y de las emociones. Si el azteca realizaba malas conductas o no hacía caso de los tabúes, el teyolía podía dañarse. Como consecuencia se producía un deterioro en las facultades mentales del azteca.
  • El tonalli habitaba en la cabeza, que regulaba la temperatura corporal y el crecimiento de la persona. También era la sede de la conciencia y de la razón. Este ser sobrenatural podía salir temporalmente del cuerpo en ciertas ocasiones. Por ejemplo por un susto, tras el coito o durante el sueño. Cuando esto se producía, podía venir un ser maligno e introducirse en el cuerpo del ser humano. Como consecuencia podía provocarle la muerte o enfermedades graves.
  • El ihíyotl residía en el hígado, sede de la pasión, de la energía y de la valentía. A causa de una conducta errónea o reprobable, este ser podía dañarse. Como consecuencia se producían enfermedades relacionadas con la angustia, la locura y la pereza.

La medicina azteca

Los profesionales de la medicina azteca

La medicina fue una profesión artesanal, que se transmitió oralmente de forma hereditaria. Los padres eran los maestros y los hijos los aprendices. Cuando los padres fallecían o se veían incapacitados para ejercer la medicina, los hijos eran los que pasaban a ser los maestros. Pero mientras vivieran los padres, debían estar supeditados a ellos. Es también interesante conocer que la medicina podía ser ejercida tanto por hombres como por mujeres.

Pero al igual que las enfermedades, también habían diferencias si era una enfermedad mágica o natural. Para tratar la enfermedad mágica o religiosa estaba la figura del ticitl, que sería equivalente a algo así como chamán o hechicero. Para curar las enfermedades naturales se recurría al tepatl. Este último era el que recurría a medicamentos, hierbas y remedios prácticos.

Dentro del ejercicio de esta medicina azteca natural habían diversas especialidades. En la bibliografía podemos encontrar a cirujanos, internistas, compadronas, boticarios, traumatólogos, etc. En total había aproximadamente unas 40 variedad de médicos.

 

medicina azteca

Figura 1. Grabado de mexicanos pasando la viruela tras la conquista española. Fuente: Wikimedia Commons

Los remedios de la medicina azteca

Como has visto, los aztecas tenían distintas explicaciones para cada grupo de enfermedades. Por tanto, la medicina azteca se tendría que adaptar a ello, aunque en este apartado me centraré en los remedios naturales (entendidos en este contexto como no mágicos), sobre todo en fitoterapia y en la cirugía.

El uso de hierbas para curar enfermedades fue de gran importancia en la medicina azteca. Estos gozaban de un gran conocimiento del uso de hierbas con fines medicinales basada en el empirismo. Estas se empleaban tanto en el enfermo como eran usadas por el ticitl para mejorar su sensibilidad hacia los males del enfermoUn testimonio de esta medicina es el libro Libellus de Medicinabilus Indorum Herbis (Libro sobre las hierbas medicinales de los pueblos indígenas), escrito por Martín de la Cruz. Actualmente está en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

En cuanto a la cirugía, está también tuvo gran desarrollo. Los médicos especialistas en cirugía hacían diversos tipos de trabajos. Realizaban punciones, trepanaciones, sangrías, suturas o amputaciones. Con esto podían curar fracturas, abscesos, flemones, quemaduras, úlceras y diversos traumatismos o heridas. Podían incluso proporcionar anestesia para que el paciente no sufriera durante la operación. Como bisturí solían emplear como materia prima obsidiana.

 

Conclusión

En este artículo se ha descrito de forma breve la medicina azteca. Has podido comprobar como el ejercicio de la medicina de esta sociedad, a pesar de sus supersticiones y creencias, disponía de amplios conocimientos para tratar enfermedades. Todo ello finalizó con la conquista española en 1521. La llegada de nuevas enfermedades y la aculturación de la sociedad acabó con gran parte de estos conocimientos, aunque no llegaron a desaparecer del todo.

The following two tabs change content below.

Jose Palanca

La Crisis de la Historia es una revista digital de historia. Se intentará demostrar que no hay una crisis de la historia. Todo lo contrario, existen nuevas visiones de la historia que mejoran la comprensión del pasado de la humanidad y ayudan a entender el presente. Espero que te haya gustado, comenta el artículo, compártelo en las redes sociales y suscríbete para recibir noticias cuando hayan nuevas publicaciones. Muchas gracias

Deja un comentario

Acepto la política de privacidad *

 

La Crisis de la Historia te informa que los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Jose Palanca Cabeza (La Crisis de la Historia) como responsable de esta web. 

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicito es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. 

Legitimación: Consentimiento del interesado. Como usuario e interesado te informo que los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Raiola (proveedor de hosting de La Crisis de la Historia) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Raiola. (https://raiolanetworks.es/wp-content/uploads/Politicadeprivacidad.pdf). El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no atender pueda tu solicitud.

Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@lacrisisdelahistoria.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en mi página web: https://www.lacrisisdelahistoria.com, así como consultar mi política de privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.